Origen y formación
Eugenio nació en Roma y pertenecía a la primera región eclesiástica de la ciudad. Su padre se llamaba Rufiniano. Desde joven formó parte del clero romano y adquirió fama por su mansedumbre, santidad y generosidad. Antes de su elección papal desempeñó diversos servicios eclesiásticos, aunque las noticias conservadas sobre su vida anterior resultan escasas.1
La tradición romana presentó a Eugenio como un pastor de carácter pacífico, pero también firme en la defensa de la fe. Su pontificado coincidió con una crisis en la que la moderación pastoral no podía confundirse con la aceptación de fórmulas teológicas ambiguas.
Elección pontificia
El papa Martín I había sido detenido por orden del emperador Constancio II en 653, trasladado a Constantinopla y condenado al exilio en Quersoneso, en Crimea. Durante la ausencia forzosa de Martín, la administración de la Iglesia romana quedó inicialmente en manos del arcipreste, el archidiácono y el primicerio de los notarios, conforme a una práctica habitual en los periodos de vacancia o ausencia del pontífice.1
Eugenio fue elegido papa el 10 de agosto de 654, aproximadamente un año después de la detención de Martín. Las circunstancias de la elección estuvieron condicionadas por la autoridad imperial. El poder bizantino podía esperar que el nuevo pontífice aceptara la política religiosa de Constantinopla; sin embargo, Eugenio no actuó como un instrumento del emperador. Martín I terminó aceptando su elección, aunque inicialmente aquella sucesión había planteado una situación canónica y política extraordinaria.1
La relación entre ambos pontífices no debe interpretarse como una simple rivalidad personal. Martín se encontraba deportado y sometido a una autoridad imperial que había intentado controlar la sucesión romana. Eugenio asumió la responsabilidad de gobernar la Iglesia en Roma mientras su predecesor permanecía cautivo.



