Origen y ministerio en Roma
Eugenio era romano y pertenecía al clero de la Iglesia de Roma. Antes de su elección ocupó el cargo de arcipreste de Santa Sabina, iglesia situada en el Aventino. Su actividad como arcipreste recibió una valoración positiva por el cumplimiento diligente de sus responsabilidades pastorales y administrativas.1,3
La tradición biográfica lo presenta como un hombre sencillo, humilde, instruido, elocuente, generoso y amante de la paz. Su conducta estaba orientada por una intensa preocupación religiosa y por el deseo de gobernar la Iglesia conforme a la voluntad de Dios.1
Durante su etapa en Santa Sabina promovió el embellecimiento del templo. La iglesia recibió mosaicos y obras metálicas con su nombre, que todavía permanecían en buen estado durante el siglo XVI.1
Elección pontificia
La muerte de Pascual I provocó una elección dividida. El pontífice fallecido había intentado limitar el poder creciente de la nobleza romana, cuyos grupos buscaban apoyo en los francos para reforzar su posición dentro de la ciudad. Tras la muerte de Pascual, la aristocracia romana impulsó la candidatura de Eugenio, mientras que una parte del clero favorecía a un candidato dispuesto a continuar la política del pontífice anterior.1
La elección de Eugenio representó una victoria de la facción nobiliaria y, al mismo tiempo, de la influencia franca. Su elección no respetó plenamente las disposiciones del concilio romano de 769, que habían limitado la participación de la nobleza en la elección del papa.1
Otro candidato, llamado Zinzino, fue elegido por una facción rival. La división terminó cuando renunció poco después, en un contexto de intervención política carolingia.3





