San Evaristo ejerció su pontificado aproximadamente desde el año 97 hasta el 105 d.C., sucediendo a San Clemente I1,2. Algunas fuentes indican que su reinado pudo haber durado desde el 98 o 99 hasta el 106 o 107 d.C., extendiéndose por unos ocho años3,4. Durante este tiempo, la Iglesia experimentó un período de relativa paz, aunque la amenaza de persecución romana siempre estuvo presente1.
Eusebio de Cesarea, en su «Historia Eclesiástica», menciona que Evaristo sucedió a Clemente en el episcopado de la Iglesia de Roma, un hecho ya conocido por San Ireneo3,5. Las listas papales del siglo II utilizadas por Ireneo e Hipólito lo sitúan como el cuarto sucesor de San Pedro, inmediatamente después de San Clemente3. La secuencia de los primeros papas, según el «Catálogo Liberiano» y otras fuentes antiguas, suele ser San Pedro, San Lino, San Anacleto, San Clemente I y luego San Evaristo6,7,2.

