Alberto di Morra nació a principios del siglo XII en Benevento, en el seno de una noble familia2. Recibió una buena educación y se hizo monje a una edad temprana, aunque las fuentes difieren sobre si fue cisterciense o benedictino de Monte Cassino2.
Su ascenso en la jerarquía eclesiástica fue constante. En 1155, fue nombrado cardenal-diácono por el Papa Adriano IV2. Tres años más tarde, en 1158, fue elevado a cardenal-presbítero con el título de San Lorenzo in Lucina2. El Papa Alejandro III lo nombró su canciller en 11722. Es notable que fue el último cardenal en ostentar este título hasta que fue revivido por Pío X, ya que los cancilleres posteriores de la Santa Sede se autodenominaron vicecancilleres por razones no del todo claras2.
Durante su tiempo como cardenal, Alberto di Morra desempeñó importantes funciones diplomáticas. Fue uno de los dos legados enviados a Inglaterra por Alejandro III para investigar el asesinato de Santo Tomás Becket2. También, en nombre del Papa, coronó a Alfonso II de Portugal2. Era ampliamente apreciado por su carácter apacible y gentil2.

