El pontificado de Gregorio XVI (1831-1846) se inició en un momento de gran inestabilidad. Apenas elegido, la Revolución, que llevaba tiempo gestándose en Italia, estalló en los Estados Pontificios.
Desafíos políticos y conservadurismo
Gregorio XVI fue un firme opositor del liberalismo y el modernismo, buscando mantener la autoridad de la Iglesia frente al creciente secularismo. Creía en la autocracia y no era favorable a una mayor libertad política, una postura compartida por muchos gobernantes de su tiempo. Su encíclica Mirari Vos (1832) condenó explícitamente la libertad religiosa y la separación de Iglesia y Estado, argumentando que tales ideas socavaban la autoridad eclesiástica. También se opuso a los movimientos de unificación en Italia, temiendo que disminuyeran el poder papal.
Los Estados Pontificios fueron escenario de revueltas. En 1843, hubo intentos de levantamiento en Romaña y Umbría, que fueron suprimidos con severidad. En septiembre de 1845, la ciudad de Rímini fue tomada por fuerzas revolucionarias, aunque estas se vieron obligadas a retirarse. Las apelaciones de figuras como Niccolini, Gioberti, Farini y d’Azeglio se difundieron por Italia y Europa, generando el temor de que los Estados Pontificios no sobrevivirían mucho tiempo al pontificado de Gregorio XVI.
El Cardenal Lambruschini, a quien el Papa confió cada vez más la dirección de los asuntos de Estado a medida que envejecía, era aún más autoritario y menos receptivo a las doctrinas políticas modernas que su predecesor, lo que incrementó el descontento.
Fomento de las misiones y expansión de la Iglesia
A pesar de su conservadurismo político, Gregorio XVI fue un gran impulsor de la actividad misionera y la expansión de la Iglesia a nivel global. Durante su reinado, las pérdidas de la Iglesia en Europa fueron más que compensadas por sus ganancias en el resto del mundo.
Envió misioneros a Abisinia, India, China, Polinesia y a los indios de América del Norte. Duplicó el número de Vicarios Apostólicos en Inglaterra y aumentó considerablemente el número de obispos en los Estados Unidos.
Legado cultural y social
Gregorio XVI no fue un oscurantista. Su interés por el arte y el aprendizaje se manifestó en la fundación de los museos etrusco y egipcio en el Vaticano, así como del museo cristiano en Letrán. Apoyó a figuras como los Cardenales Mai y Mezzofanti, y a Visconti, Salvi, Marchi, Wiseman, Hurter, Rohrbacher y Guéranger. También brindó generosa ayuda para la reconstrucción de la Basílica de San Pablo Extramuros y de Santa María de los Ángeles en Asís, y fomentó investigaciones en el Foro Romano y las catacumbas.
Su preocupación por el bienestar social de su pueblo se evidenció en proyectos como la perforación del Monte Catillo para prevenir las inundaciones del río Anio en Tívoli, el establecimiento de barcos de vapor en Ostia, la introducción de una moneda decimal en los Estados Romanos y la creación de una oficina de estadísticas en Roma. También alivió varios impuestos, recompró el patrimonio de Eugenio de Beauharnais y fundó baños públicos, hospitales y orfanatos.
Canonizaciones y órdenes religiosas
Durante su pontificado, cinco santos fueron canonizados y treinta y tres siervos de Dios fueron declarados beatos. Se fundaron o apoyaron numerosas órdenes religiosas, y la devoción de los fieles a la Inmaculada Madre de Dios se incrementó.