El pontificado de Inocencio X se caracterizó por una compleja interacción entre fe, política y el cambiante panorama de la sociedad europea.
Relaciones políticas y diplomáticas
Inocencio X se enfrentó a numerosos desafíos políticos durante su papado:
Asuntos con los Barberini: Poco después de su ascenso, Inocencio X inició acciones legales contra la familia Barberini por malversación de fondos públicos. Antonio y Francesco Barberini huyeron a París, donde encontraron protección en el cardenal Mazarino. En respuesta, Inocencio X confiscó sus bienes y emitió una bula el 19 de febrero de 1646, que ordenaba la privación de beneficios eclesiásticos y, eventualmente, del cardenalato, a los cardenales que abandonaran los Estados Pontificios sin permiso papal y no regresaran en seis meses. El Parlamento francés declaró nulas estas ordenanzas papales, y el Papa cedió solo cuando Mazarino amenazó con enviar tropas a Italia. Posteriormente, los Barberini fueron rehabilitados, y la política papal hacia Francia se volvió más amigable.
Paz de Westfalia: El 26 de noviembre de 1648, Inocencio X emitió la bula Zelo domus Dei, en la que declaró nulos y sin efecto aquellos artículos de la Paz de Westfalia que eran perjudiciales para la religión católica. A pesar de esta declaración, en la práctica, el catolicismo desarrolló una «notable simbiosis» con el nuevo sistema de soberanía establecido por Westfalia, especialmente en manos de familias católicas. Su predecesor, Fabio Chigi (futuro Papa Alejandro VII), defendió enérgicamente los intereses papales durante las negociaciones que llevaron a la Paz de Westfalia.
Portugal y España: En Portugal, la insurrección popular de 1640 llevó a la secesión de España y a la elección de Juan IV de Braganza como rey. Tanto Urbano VIII como Inocencio X, en deferencia a España, se negaron a reconocer al nuevo rey y retuvieron su aprobación a los obispos nombrados por él. Esto resultó en que, hacia el final del pontificado de Inocencio X, solo quedaba un obispo en todo Portugal.
Guerra de Candía: Inocencio X brindó ayuda financiera a los venecianos en su lucha contra los turcos por Candía. A cambio, los venecianos le concedieron al Papa libertad para ocupar las sedes episcopales vacantes en su territorio, un derecho que anteriormente habían reclamado para sí mismos.
Conflicto con Parma: En Italia, Inocencio X afirmó su autoridad como soberano sobre el duque Ranuccio II de Parma, quien se negó a redimir los bonos (monti) de los Farnese de los acreedores romanos, según lo estipulado en el Tratado de Venecia de 1644. Además, el duque se negó a reconocer a Cristoforo Guarda, a quien el Papa había nombrado obispo de Castro. Cuando el nuevo obispo fue asesinado mientras se dirigía a tomar posesión de su sede, Inocencio X responsabilizó a Ranuccio por el crimen. El Papa tomó posesión de Castro, la arrasó y transfirió la sede episcopal a Acquapendente. El duque se vio obligado a ceder la administración de su distrito al Papa, quien se encargó de satisfacer a los acreedores.
Condena del Jansenismo
Uno de los actos más significativos de Inocencio X fue la condena del movimiento Jansenista. El 31 de mayo de 1653, emitió la bula Cum occasione, en la que condenó cinco proposiciones extraídas del Augustinus de Jansenio, dando así impulso a la gran controversia jansenista en Francia,. Esta acción buscaba clarificar la doctrina de la Iglesia sobre la gracia y la salvación. El cardenal Mazarino, aunque no estaba interesado en cuestiones teológicas, detestaba a los jansenistas y apoyó la política anti-jansenista de Inocencio X.
Otros aspectos de su pontificado
Inocencio X fue descrito como un amante de la justicia y de vida intachable, aunque a menudo irresoluto y desconfiado. Un «gran defecto» de su pontificado fue su dependencia de Donna Olimpia Maidalchini, la esposa de su hermano fallecido. Su influencia fue considerable, aunque por un tiempo cedió ante la del joven Camillo Astalli, un pariente lejano del Papa, a quien Inocencio elevó al cardenalato. Sin embargo, el Papa parecía incapaz de prescindir de ella, y a instancias suyas, Astalli fue privado del capelo cardenalicio y retirado del Vaticano. La acusación de Gualdus (Leti) en su Vita di Donna Olimpia Maidalchini (1666) sobre una relación inmoral entre Inocencio X y ella ha sido rechazada como calumniosa por todos los historiadores reputados.
Inocencio X también fue un patrón de las artes, comisionando obras que enriquecieron el legado cultural barroco.