Juan IV, cuyo nombre de nacimiento fue Juan, nació en Dalmacia, territorio integrado entonces en el ámbito político y cultural del Imperio romano de Oriente. Era hijo de Venancio, un scholasticus, es decir, un jurista o abogado vinculado a la administración eclesiástica. Antes de su elección ocupó el cargo de archidiácono de la Iglesia romana.1
Su pontificado comenzó en el año 640 y terminó con su muerte el 12 de octubre de 642. La rapidez con la que recibió la consagración después de su elección ha llevado a relacionar su acceso al pontificado con el sistema de confirmación imperial ejercido por los exarcas bizantinos establecidos en Rávena.1
La brevedad de su gobierno no impidió que Juan IV interviniera en cuestiones decisivas para la Iglesia: la definición de la fe cristológica, la relación con el emperador, la atención a las poblaciones devastadas por las invasiones y la disciplina litúrgica de las comunidades cristianas de las islas británicas.




