El pontificado de Juan Pablo I fue extraordinariamente corto, durando solo 33 días, pero dejó una impresión duradera en la Iglesia y en el mundo,,.
Elección al Papado
Tras la muerte del Papa Pablo VI el 6 de agosto de 1978, los cardenales se reunieron en cónclave,. El 26 de agosto de 1978, en el segundo día del cónclave, Albino Luciani fue elegido Sumo Pontífice de la Iglesia Católica,. Su elección fue una sorpresa para muchos, ya que no era considerado uno de los «papables» principales.
Al ser elegido, adoptó el nombre de Juan Pablo I, una elección sin precedentes que honraba a sus dos predecesores inmediatos, Juan XXIII y Pablo VI,. Esta decisión fue interpretada como un deseo de continuar el legado de ambos papas, marcando una continuidad con el Concilio Vaticano II y el espíritu de apertura y renovación. El Papa Juan Pablo II, su sucesor, consideró esta decisión como «carismática».
Los 33 Días de Ministerio Petrino
El 27 de agosto de 1978, Juan Pablo I dio su primer radiomensaje «Urbi et Orbi». La ceremonia de inicio de su servicio pastoral tuvo lugar el 3 de septiembre de 1978.
Durante su breve pontificado, Juan Pablo I se ganó el afecto de la gente con su humildad, su sonrisa y su estilo de comunicación directo y familiar,. Se le conocía como el «Papa de la sonrisa». Su forma de hablar y dialogar con todos, como si estuviera a solas con cada persona, generó una cercanía inmediata.
En sus audiencias generales, abordó temas fundamentales de la fe y la moral católica. En la audiencia del 6 de septiembre de 1978, habló sobre la importancia de sentirse pequeño ante Dios, como Abraham, y de obedecer los mandamientos no por capricho divino, sino por el propio bien humano. También elogió la catequesis del Papa Pablo VI como adaptada al mundo moderno y expresó su deseo de imitarlo para ayudar a las personas a ser mejores.
En la audiencia del 13 de septiembre de 1978, enfatizó la unidad de Cristo y la Iglesia, citando a San Pablo: «Corpus Christi quod est Ecclesia» (el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia). Afirmó que no es posible tener fe en Jesús sin aceptar la Iglesia, que es «Mater et Magistra» (Madre y Maestra). Subrayó que la doctrina propuesta por el Papa, obispos y sacerdotes no es suya, sino de Cristo, y que su función es guardarla y presentarla de manera adecuada a los nuevos tiempos, sin que las verdades cambien.
Su preocupación por la Iglesia y el mundo se manifestó en su deseo de fomentar la paz y la vida interior del clero. También nombró al Cardenal Jean Villot como su Secretario de Estado, reconociendo sus «dones de mente, corazón, voluntad, así como de conciencia pastoral y sabiduría».
El Papa Juan Pablo I fue un pastor que, con su sencillez y amor, hizo revivir la herencia eclesial de Juan XXIII y Pablo VI, acelerando el camino de la Iglesia. Su pontificado, aunque breve, se percibió como un momento extraordinario en la Iglesia.
Muerte Inesperada
La noche del 28 al 29 de septiembre de 1978, el Papa Juan Pablo I falleció inesperadamente,,. Su muerte conmocionó a la Iglesia y al mundo, poniendo fin abruptamente a un pontificado que había capturado los corazones de muchos,.
El Papa Juan Pablo II, su sucesor, reflexionó sobre la brevedad de su pontificado con la expresión latina «Magis ostensus quam datus» (más mostrado que dado), una frase utilizada también para la repentina muerte del Papa León XI,,. Esta frase subraya la idea de que Dios lo mostró a la Iglesia y al mundo por un breve tiempo, antes de llamarlo a sí mismo,.