El pontificado de Juan XII se caracterizó por una notoria inmoralidad y una vida personal que generó gran escándalo,,. El Laterano llegó a ser descrito como un burdel, y la corrupción moral en Roma se convirtió en objeto de oprobio general,. Para Juan XII, la guerra y la caza eran actividades más atractivas que el gobierno de la Iglesia.
Relación con Otón I
La inestabilidad política en Italia llevó a Juan XII a buscar la ayuda del rey alemán Otón I. El papado en ese momento había perdido gran parte de su poder temporal, y los Estados Pontificios estaban siendo ocupados por Berengario, rey de Italia, y su hijo Adalberto,. En esta situación, Juan XII recurrió a Otón I, quien llegó a Italia con un poderoso ejército.
El 31 de enero de 962, Otón I entró en Roma. Se estableció un juramento mutuo: Otón juró reconocer a Juan XII como Papa y gobernante de Roma, comprometiéndose a no emitir decretos sin el consentimiento papal y a defender al Papa y el patrimonio de San Pedro. Por su parte, Juan XII juró lealtad a Otón y prometió no aliarse con Berengario y Adalberto. El 2 de febrero de 962, Juan XII coronó solemnemente a Otón como emperador,.
Al día siguiente, el emperador emitió el famoso Diploma Ottonianum, un decreto que confirmaba las posesiones de la Iglesia romana, especialmente aquellas otorgadas por Pipino y Carlomagno. Este documento también estipulaba que los futuros Papas serían elegidos de forma canónica, pero su consagración solo se realizaría después de que se hubieran dado las garantías necesarias al emperador o a sus embajadores,.
Traición y Deposición
Poco después de la coronación de Otón I, las relaciones entre el Papa y el Emperador se deterioraron. Juan XII, temiendo el creciente poder de Otón, comenzó negociaciones secretas con Adalberto, el hijo de Berengario,. Envió emisarios a Hungría y Constantinopla para incitar una guerra contra Otón, pero estos fueron interceptados por soldados imperiales, revelando la traición del Papa.
Otón I regresó a Roma el 2 de noviembre de 963, mientras Juan XII y Adalberto huían a Tívoli. El emperador convocó un sínodo en San Pedro el 6 de noviembre, compuesto por cincuenta obispos italianos y alemanes. Juan XII fue acusado de sacrilegio, simonía, perjurio, asesinato, adulterio e incesto, y fue convocado a defenderse. El Papa se negó a reconocer el sínodo y excomulgó a todos los participantes si elegían a otro Papa en su lugar.
A pesar de la excomunión, el sínodo, con el consentimiento imperial, depuso a Juan XII el 4 de diciembre de 963 y eligió en su lugar a León, un laico, quien fue coronado como León VIII. Este procedimiento fue considerado incanónico y la entronización de León VIII fue casi universalmente vista como inválida.