Romano pertenecía a la poderosa familia de los Tusculum, que en aquella época ejercía notable influencia en Roma y en la elección de los pontífices. Era hermano del papa Benedicto VIII.
No era clérigo al momento de ser elegido. Tras la muerte de su hermano en 1024, fue elegido papa por aclamación nobiliaria y ratificación del clero romano. Recibió todos los órdenes sagrados de forma acelerada antes de su consagración como obispo de Roma, una práctica irregular que posteriormente sería corregida por la reforma eclesiástica del siglo XI2. Al ser elegido adoptó el nombre de Juan XIX.

