León III era de origen romano, hijo de Atyuppius y Elizabeth1. Antes de su elección al pontificado, se desempeñaba como Cardenal-Presbítero de Santa Susana y, al parecer, también como vestiarius, el encargado principal del tesoro o guardarropa pontificio1.
Su elección como Papa ocurrió el mismo día en que su predecesor, el Papa Adriano I, fue sepultado, el 26 de diciembre de 795, y su consagración tuvo lugar al día siguiente, el 27 de diciembre1,2. Esta celeridad en la elección pudo haber sido motivada por el deseo de los romanos de evitar cualquier injerencia de los francos en la libertad del proceso electoral1.
Tras su elección, León III envió a Carlomagno, el rey de los francos, las llaves de la confesión de San Pedro y el estandarte de la ciudad, un gesto que simbolizaba su reconocimiento de Carlomagno como protector de la Santa Sede1,3. Carlomagno, a su vez, le envió cartas de felicitación y una considerable parte del tesoro que había obtenido de los ávaros. Esta riqueza permitió a León III convertirse en un gran benefactor de las iglesias y las instituciones caritativas de Roma1.

