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Papa León VI

León VI fue el 123.o papa de la Iglesia católica y ocupó la sede de Roma durante un pontificado muy breve, situado entre 928 y 929. Romano de origen y antiguo cardenal presbítero de Santa Susana, ejerció el ministerio petrino en una etapa marcada por la inestabilidad política de Roma y por la fuerte intervención de la aristocracia local en los asuntos pontificios. Su actuación conocida se concentra principalmente en la organización eclesiástica de Dalmacia, especialmente en la defensa de los derechos metropolitanos del arzobispo de Split.1

123-Leo VI
Ver información de la imagenRetrato de Papa León VI en la Basílica de San Pablo Extramuros, Roma. [1], Autor desconocido, Dominio Público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombrePapa León VI
CategoríaPersona
DescripciónPontificado breve (928-929) marcado por la defensa de los derechos metropolitanos del arzobispo de Split en Dalmacia
Cargo EclesiásticoPapa
Lugar de NacimientoRoma
Fecha de Muerte929
NacionalidadRomano
Autoridad EclesiásticaPapa
Contexto HistóricoSaeculum obscurum, inestabilidad política de Roma y fuerte intervención de la aristocracia local
Duraciónaprox. 7 meses y 5 días
Fin del Pontificado929
Inicio del Pontificado928
Lugar de SepulturaBasílica de San Pedro
Personas relacionadas
  • Juan X
  • Esteban VIII
TipoPapa

Tabla de contenido

Identidad y pontificado

Nombre y posición en la sucesión pontificia

León VI aparece en las listas tradicionales como el sucesor de Juan X y el predecesor de Esteban VIII. La cronología exacta de este periodo presenta dificultades, porque los documentos contemporáneos conservados son escasos y las fuentes posteriores no siempre coinciden en las fechas. La sucesión generalmente aceptada sitúa a Juan X entre 914 y 928, a León VI en 928, a Esteban VIII entre 929 y 931, y a Juan XI entre 931 y 935.2

La brevedad del pontificado explica que León VI dejara una huella documental reducida. La Catholic Encyclopedia sitúa su elección durante la segunda mitad del año 928 y calcula una duración aproximada de siete meses y cinco días si la elección tuvo lugar en junio. En ese caso, el papa habría fallecido en febrero de 929. La misma fuente reconoce, sin embargo, que los investigadores no pueden fijar con absoluta seguridad ni el día de la elección ni el de la muerte.1

Origen romano

León VI nació en Roma. Era hijo de Cristóforo, quien había desempeñado el cargo de primicerius y había ejercido como principal ministro durante el pontificado de Juan VIII. Antes de su elección, León pertenecía al clero cardenalicio como cardenal presbítero de Santa Susana. Su trayectoria refleja una práctica habitual de la época: la elección pontificia recaía con frecuencia en miembros destacados del clero romano, capaces de desenvolverse en el complejo equilibrio entre las instituciones eclesiásticas y las familias aristocráticas de la ciudad.1

Contexto histórico: el papado romano en el siglo X

Una etapa de crisis política

León VI accedió al pontificado en un periodo que la historiografía suele relacionar con el llamado Saeculum obscurum, expresión latina utilizada para describir una fase especialmente difícil de documentar y caracterizada por la debilidad política del papado romano. La fórmula no significa que la Iglesia careciera de vida espiritual, actividad pastoral o autoridad doctrinal; describe, sobre todo, la escasez de testimonios y la intensa subordinación del gobierno pontificio a las luchas de poder de Roma.

Durante las décadas anteriores y posteriores a León VI, la sede romana sufrió deposiciones, enfrentamientos entre facciones y pontificados de duración muy desigual. La lista tradicional de los papas muestra la sucesión rápida de Juan X, León VI, Esteban VIII y Juan XI, después de otros reinados igualmente breves durante las últimas décadas del siglo IX y los primeros años del siglo X.2

La situación romana estaba vinculada a la fragmentación política de Italia. Las disputas entre reyes, marqueses y familias nobles debilitaban la capacidad de las autoridades para garantizar un gobierno estable. En este escenario, la aristocracia urbana podía intervenir en la designación del papa, controlar los accesos a los centros de poder y condicionar el ejercicio de la autoridad temporal de la Santa Sede. La crisis no afectaba necesariamente a la validez espiritual del ministerio papal, pero sí limitaba la independencia práctica de muchos pontífices.3,4

Poder espiritual y poder temporal

Conviene distinguir dos dimensiones que a menudo aparecen mezcladas en las narraciones sobre el periodo:

  • El poder espiritual del papa, que comprendía la enseñanza de la fe, la disciplina eclesiástica, la comunión entre las Iglesias y la resolución de cuestiones relativas a la jurisdicción episcopal.
  • El poder temporal, relacionado con el gobierno de Roma, la administración de territorios, la seguridad militar, los bienes eclesiásticos y las relaciones con los gobernantes civiles.

La aristocracia romana podía dominar de hecho la administración civil y condicionar la elección pontificia sin convertirse por ello en autoridad doctrinal de la Iglesia. En la práctica, un papa podía conservar competencias espirituales reconocidas por otras Iglesias y, al mismo tiempo, disponer de una capacidad muy limitada para gobernar Roma o resistir a una facción nobiliaria.

Esta distinción resulta esencial para comprender el pontificado de León VI. La influencia de las familias dominantes no anulaba automáticamente el oficio papal ni transformaba sus decisiones eclesiásticas en actos meramente políticos. La documentación conservada muestra precisamente a León actuando como autoridad metropolitana y disciplinaria en Dalmacia, aunque su pontificado se desarrollara bajo fuertes condicionamientos políticos en Roma.5,1

La aristocracia romana y la familia de Teofilacto

Teofilacto y el ascenso de una familia senatorial

La familia que ejerció mayor influencia sobre Roma durante esta etapa descendía de Teofilacto, senador y dux de la ciudad. Su poder pasó después a su esposa, Teodora, conocida con los títulos de senatrix o vestaratrix, y a sus hijas Marozia y Teodora la Joven. La familia pertenecía a la aristocracia romana y convirtió su autoridad social, económica y política en una influencia decisiva sobre la vida pública de Roma.3

La fuerza de este grupo no procedía únicamente de una intervención ocasional en las elecciones pontificias. La familia podía formar alianzas matrimoniales, controlar cargos civiles, influir en las facciones nobiliarias y utilizar el dominio de la ciudad para imponer o derribar gobiernos. El papado quedó atrapado dentro de esa estructura de poder, particularmente cuando la seguridad del pontífice dependía de quienes controlaban Roma.

Marozia y la elección de los papas

Marozia se convirtió en la figura política más poderosa de la aristocracia romana después de la muerte de su esposo, Alberico. La documentación histórica tradicional la presenta como protagonista de la deposición de Juan X y como promotora de la elección de su propio hijo, Juan XI. Este hecho ilustra el grado de intervención que una mujer de la alta nobleza podía alcanzar en la política romana del siglo X, aunque no permita reducir toda la historia del papado a la acción personal de Marozia.3,6

Las fuentes conservadas no ofrecen una explicación plenamente documentada de la relación exacta entre Marozia y la elección de León VI. La cronología permite afirmar que León fue elegido después de la caída de Juan X y durante el periodo de predominio de Marozia en Roma, pero no permite reconstruir con seguridad todas las negociaciones que condujeron a su elevación. La prudencia histórica exige distinguir entre la influencia política general de Marozia y la atribución de decisiones concretas que las fuentes no documentan de manera suficiente.

Por qué fueron tan breves los pontificados

La brevedad de los pontificados de esta época obedeció a varios factores relacionados:

  1. La violencia política en Roma, que podía provocar la deposición, el encarcelamiento o la muerte de un papa.
  2. La dependencia del pontífice respecto de las familias aristocráticas, especialmente cuando estas controlaban la ciudad y sus recursos.
  3. La rivalidad entre facciones nobiliarias, que convertía la elección pontificia en parte de conflictos más amplios.
  4. La inestabilidad de los poderes italianos, enfrentados por el control del reino de Italia y por la legitimidad imperial.
  5. La escasez documental, que dificulta distinguir entre una muerte natural, una deposición, un desplazamiento forzoso o una vacante de hecho.

El caso de Juan XI muestra la evolución de esta situación. Después de la caída de Marozia, su hijo Alberico II asumió el gobierno temporal de Roma y dejó al papa sometido en gran medida a su autoridad civil. La jurisdicción secular quedó bajo el control de Alberico, mientras que Juan XI conservó mayor libertad en los asuntos estrictamente espirituales.6

Este ejemplo posterior ayuda a interpretar el ambiente político que rodeó a León VI, pero no autoriza a atribuirle automáticamente las mismas restricciones concretas. Cada pontificado tuvo su propia dinámica y la documentación sobre León resulta mucho más reducida.

Actuación eclesiástica en Dalmacia

La controversia sobre la jurisdicción episcopal

La principal actuación documentada de León VI concierne a la organización de las diócesis de Dalmacia. Su predecesor, Juan X, había intervenido en cuestiones relativas a la jurisdicción eclesiástica de aquella región. León continuó ese proceso y confirmó la importancia de la sede metropolitana de Split, heredera de la antigua tradición eclesiástica de Salona.

León dirigió una carta solemne a Formino, obispo de Zadar, a Gregorio, obispo de Nin, y a los demás obispos que ejercían su ministerio en Dalmacia. En ella defendió la obediencia debida al arzobispo metropolitano de Split y reclamó que cada obispo permaneciera dentro de los límites de su propia diócesis.5

La intervención pontificia respondía a un problema habitual en la organización eclesial medieval: la disputa por los territorios, parroquias y derechos de jurisdicción. Un obispo podía intentar ampliar su autoridad sobre comunidades que pertenecían legítimamente a otra diócesis. León VI rechazó estas apropiaciones y estableció una distribución territorial fundada en la tradición eclesiástica anterior.

El palio concedido al arzobispo de Split

León concedió el palio a Juan, arzobispo de Split. El palio era una insignia litúrgica de lana blanca que el papa entregaba a determinados arzobispos como signo de comunión con la sede romana y de reconocimiento de su autoridad metropolitana. La concesión no constituía un mero honor personal: confirmaba la posición del arzobispo dentro del orden jerárquico de la Iglesia.

La carta ordenaba a los obispos dálmatas que obedecieran al arzobispo de Split y que lo respetaran como padre. León vinculó esta obediencia con la disciplina canónica y con la continuidad de la antigua estructura de la Iglesia de Salona.5

Límites de las diócesis

El documento pontificio menciona varias sedes y fija sus respectivos ámbitos de actuación. Formino debía conservar su diócesis conforme a sus límites tradicionales. También debían respetar sus propios territorios los obispos de Absara, Arbe y Ragusa, mientras que Gregorio debía ejercer únicamente en la diócesis de Scardona.

La carta utiliza un lenguaje severo contra quienes ocupasen parroquias ajenas. León amenaza con la excomunión pontificia a Gregorio si continuaba usurpando territorios que no le correspondían. Esta disposición permite apreciar al papa como garante de la disciplina eclesiástica y de la estabilidad territorial de las Iglesias locales.5

La importancia de este acto supera su alcance regional. La decisión manifiesta varios principios de gobierno eclesial:

  • La existencia de una estructura metropolitana por encima de los obispos sufragáneos.
  • La obligación de cada obispo de ejercer dentro de su propia jurisdicción.
  • La continuidad de los límites diocesanos antiguos cuando estos podían determinarse.
  • La competencia del papa para intervenir en conflictos entre Iglesias locales.
  • La utilización de sanciones canónicas para proteger el orden eclesiástico.

Relaciones con los poderes seculares

La influencia política sin confusión de autoridades

El pontificado de León VI coincide con un momento en que la autoridad civil de Roma estaba muy condicionada por la aristocracia. Sin embargo, la influencia de los nobles no debe interpretarse como una sustitución completa del papado. La Iglesia conservaba su identidad institucional, su jerarquía episcopal y su capacidad para intervenir en asuntos canónicos fuera de Roma.

La carta de León a los obispos dálmatas ofrece una imagen clara de esa diferencia. Mientras la aristocracia romana podía influir en el acceso al trono pontificio, León ejercía en Dalmacia una autoridad que pretendía ordenar las relaciones entre obispos y metropolitanos. El papa no aparece en ese documento como un simple representante de una familia romana, sino como juez y garante de la disciplina eclesiástica.5

La situación italiana

La inestabilidad romana formaba parte de una crisis más amplia en Italia. Las luchas entre Berengario de Friul, Rodolfo de Borgoña, Hugo de Provenza y Berengario de Ivrea alteraron el equilibrio político de la península. Los conflictos por el reino de Italia y por la dignidad imperial repercutieron en Roma, donde las familias aristocráticas y los distintos grupos políticos buscaban aliados.4

Más adelante, la intervención de Otón I transformaría la relación entre el papado y el poder imperial. En 962, Otón recibió la corona imperial de Juan XII y obtuvo compromisos relativos a la elección de los papas. La subordinación institucional que aparece en ese momento pertenece a una fase posterior, pero ayuda a entender que la dependencia política del papado adoptó formas diferentes: primero, el predominio de las familias romanas; después, la presión de la monarquía germánica.3,4

Muerte y sepultura

Las fuentes no permiten establecer con plena seguridad la fecha exacta de la muerte de León VI. La cronología más aceptada sitúa su fallecimiento en 929, después de un pontificado de aproximadamente siete meses. Algunos cálculos antiguos lo colocan en febrero de ese año, aunque la elección y la duración exactas continúan sujetas a debate cronológico.1

La tradición afirma que recibió sepultura en la basílica de San Pedro. La falta de datos adicionales impide reconstruir con detalle las circunstancias de su muerte, su funeral o la recepción inmediata de su pontificado por parte del clero y de la población romana.1

Valoración histórica y eclesial

Un pontificado breve, pero no irrelevante

La duración limitada del pontificado de León VI no debe confundirse con una ausencia total de actividad. El documento dirigido a los obispos de Dalmacia acredita una intervención concreta en favor de la disciplina, de la autoridad metropolitana de Split y de la delimitación de las diócesis.

León actuó en continuidad con la tradición canónica que atribuía al papa una función de vigilancia sobre la comunión entre las Iglesias. La carta no presenta una reforma doctrinal de gran alcance, pero sí una decisión administrativa y disciplinaria de importancia para las comunidades cristianas de la costa oriental del Adriático.5,1

La Iglesia durante el Saeculum obscurum

La figura de León VI refleja la complejidad del papado del siglo X. Una lectura superficial podría describir estos pontificados únicamente como víctimas de la corrupción política. Una interpretación más equilibrada distingue entre la fragilidad del gobierno temporal, la interferencia aristocrática y la continuidad de las funciones espirituales y canónicas del papa.

La aristocracia romana condicionó las elecciones y la capacidad política de los pontífices, pero no eliminó la estructura episcopal de la Iglesia ni la autoridad papal en materias de disciplina eclesiástica. El caso de Dalmacia demuestra que, incluso en un momento de debilidad política, la sede romana podía intervenir en conflictos jurisdiccionales y ejercer una autoridad reconocida fuera de la ciudad de Roma.3,5

Legado

El legado de León VI consta principalmente de tres elementos:

  • La defensa de la autoridad del arzobispo de Split como metropolitano de Dalmacia.
  • La protección de los límites diocesanos frente a apropiaciones de parroquias y territorios.
  • El testimonio de la continuidad de la autoridad eclesiástica romana durante una época de fuerte presión aristocrática.

La documentación conservada no permite atribuirle grandes reformas políticas ni una amplia producción legislativa. Su importancia histórica reside precisamente en mostrar cómo un papa de pontificado efímero podía ejercer responsabilidades reales de gobierno eclesial en un ámbito internacional, aunque el poder efectivo sobre Roma estuviera sometido a las familias dominantes.

León VI no ha sido canonizado ni recibe culto litúrgico como santo. Su memoria pertenece a la historia del papado medieval y a la evolución de las relaciones entre la autoridad pontificia, las Iglesias metropolitanas y los poderes seculares.

Citas y referencias

  1. Papa León VI, Enciclopedia Católica, Papa León VI (1913). 2 3 4 5 6 7
  2. La lista de los papas, Enciclopedia Católica, La lista de los papas (1913). 2
  3. Estados de la Iglesia, Enciclopedia Católica, Estados de la Iglesia (1913). 2 3 4 5
  4. Otto I, el Grande, Enciclopedia Católica, Otto I, el Grande (1913). 2 3
  5. Papa León VI. Epístola (Papa León VI), 1 (929). 2 3 4 5 6 7
  6. Papa Juan XI, Enciclopedia Católica, Papa Juan XI (1913). 2
Modificado el 17 de agosto de 2026 • FideScore™ 8.76Citar este artículoPaq. Scorm (LMS)Sugerir mejoraCompartir artículoImprimir artículoGenerar QRInstalar aplicaciónPermalink: ark:28736/cm734bdcf

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