El pontificado de León VI se enmarcó en una época de profunda inestabilidad para el papado, marcada por la injerencia de las facciones nobles romanas. Fue elegido sucesor del Papa Juan X, cuyo pontificado también estuvo envuelto en controversias1. Las fechas exactas de su elección y muerte son inciertas, pero se cree que ejerció su cargo durante la segunda mitad del año 9282.
León VI era romano, hijo de un primicerius llamado Cristóbal, quien había sido primer ministro del Papa Juan VIII2. Antes de su elección al papado, sirvió como cardenal-presbítero de Santa Susana2. Su ascenso al trono papal se produjo en un momento en que la Iglesia enfrentaba desafíos significativos, incluyendo el faccionalismo entre la nobleza romana y las amenazas externas, como las incursiones sarracenas1.

