El testimonio de san Atanasio
San Atanasio afirma que Liberio, después de dos años de destierro, cedió ante la amenaza de muerte y firmó. Sin embargo, el propio Atanasio interpreta el hecho dentro de un marco de coacción: la firma no expresaba necesariamente la convicción íntima del papa, sino una acción arrancada por quienes lo perseguían.
Atanasio no presenta a Liberio como un maestro de la herejía. Al contrario, sostiene que la violencia sufrida demostraba tanto la malicia de sus adversarios como el odio que Liberio había mantenido hacia la doctrina arriana.
La interpretación de san Jerónimo
San Jerónimo ofrece una valoración más severa y afirma que Liberio, agotado por el exilio, suscribió la herejía. Esta afirmación influyó poderosamente en la historiografía posterior y dio origen a la imagen de un papa que habría abandonado temporalmente la fe nicena.
Sin embargo, incluso dentro de la tradición antigua existían testimonios divergentes. Rufino reconocía que no podía determinar con certeza si Liberio había firmado una fórmula propiamente herética. Sócrates, Sozomeno y Nicéforo, por su parte, transmitían una imagen más favorable de su continuidad doctrinal.
La interpretación católica clásica
Roberto Belarmino distinguió tres cuestiones:
- Liberio defendió la fe católica antes del destierro.
- Después de su regreso continuó siendo considerado ortodoxo.
- Permanecía la duda sobre la naturaleza exacta de la concesión realizada durante el exilio.
Belarmino admitía que Liberio pudo haber actuado mal al aceptar la condena de Atanasio y al entrar en relación con obispos de tendencia arriana. No obstante, negaba que hubiera enseñado explícitamente una doctrina herética. Según su interpretación, la falta de Liberio habría consistido en un acto externo y ambiguo, no en una definición doctrinal contra la fe.
Esta distinción no convierte la conducta del papa en irreprochable. La defensa de la ortodoxia no elimina la posibilidad de una debilidad moral, de una decisión imprudente o de una concesión disciplinar gravemente perjudicial. Pero impide identificar automáticamente toda firma política o disciplinar con una definición dogmática personal.