Pedro Martínez de Luna nació en Illueca, Aragón, en 13281. Pertenecía a la noble familia de los Luna1. Estudió derecho en Montpellier, donde obtuvo su doctorado y posteriormente enseñó derecho canónico en la misma universidad1. Su noble linaje, su vida austera y su gran erudición, junto con su incansable energía y prudencia, atrajeron la atención del Papa Gregorio XI, quien lo nombró cardenal diácono de Santa María en Cosmedin el 30 de diciembre de 13751.
El cardenal Pedro de Luna regresó a Roma con Gregorio XI. Tras la muerte de este último en 1378, participó en el cónclave que eligió a Urbano VI1. Durante un ataque inesperado al cónclave, demostró un gran coraje, negándose a huir y declarando: «Aunque deba morir, caeré aquí»1. Fue uno de los primeros cardenales en regresar al Vaticano el 9 de abril para continuar la elección de Urbano VI, y al principio se mostró firme partidario de este papa1.
Sin embargo, alrededor del 24 de junio de 1378, se unió a otros cardenales no italianos en Anagni, donde se convenció de la invalidez del voto a favor de Urbano VI1. Posteriormente, participó en la elección de Roberto de Ginebra (Clemente VII) en Fondi el 20 de septiembre de 1378, convirtiéndose en un ferviente adherente de este antipapa y defendiendo enérgicamente su legalidad1.

