La transformación política de la península
La guerra gótica concluyó en 553 con la derrota militar de los ostrogodos. Italia pasó a formar parte del Imperio romano de Oriente y quedó organizada como una provincia bizantina. La administración imperial tenía su centro político en Rávena, donde residía el representante del emperador, mientras Roma afrontaba una situación económica y demográfica muy debilitada.
La guerra había destruido ciudades, campos de cultivo y redes comerciales. Las poblaciones padecían hambre, desplazamientos y empobrecimiento. La autoridad imperial resultaba todavía frágil, y la reconstrucción política no eliminó las tensiones entre la población romana, los funcionarios bizantinos y los grupos militares asentados en Italia.
Roma pertenecía políticamente al ámbito imperial, pero el papa asumía cada vez más funciones prácticas de protección y administración. La desaparición o debilitamiento de las antiguas instituciones civiles convirtió a la sede romana en un centro de referencia para la población. El papado intervenía en la defensa de los necesitados, en la gestión de recursos y en la resolución de conflictos locales.,
La administración de Roma
Pelagio utilizó la llamada Pragmática Sanción de Justiniano, promulgada en 554 para reorganizar los asuntos de Italia después de la guerra. A partir de ese marco jurídico, impulsó medidas destinadas a reparar abusos, ordenar los tribunales eclesiásticos y reorganizar los bienes de la Iglesia.
El pontífice tuvo que actuar en un espacio político ambiguo. Por una parte, reconocía la autoridad del emperador y necesitaba su apoyo para gobernar una Roma integrada en el Imperio bizantino. Por otra, debía defender la libertad de la Iglesia, preservar la autoridad de la sede apostólica y responder a las necesidades concretas de la población italiana.
Esta relación explica la complejidad de su pontificado. Pelagio no fue simplemente un funcionario religioso de Justiniano, pero tampoco pudo ejercer su ministerio al margen del poder imperial. Su política combinó colaboración, negociación y defensa de la identidad doctrinal y jurídica de la Iglesia romana.