La revisión de sus ideas
La evolución de Piccolomini no consistió solo en un cambio de cargo. En sus escritos posteriores explicó que, durante su juventud en Basilea, había defendido las decisiones del concilio y juzgado injustamente a Eugenio IV. Atribuyó parte de su error a la inexperiencia, a las acusaciones que escuchaba contra el pontífice y al ambiente conciliar, donde, según su relato, se ensalzaba la autoridad del concilio mientras pocos defendían públicamente la del papa.,
Más tarde, tras escuchar los argumentos del cardenal Giuliano Cesarini, Piccolomini reconsideró su postura. En su narración, Cesarini le recordó que una persona puede abandonar una opinión falsa y abrazar la verdad; Eneas admitió que había errado y que, con la intención de servir a la Iglesia, había perjudicado a otros con sus escritos. Presentó su retorno a la obediencia a Eugenio IV como una rectificación y una reconciliación con la Iglesia romana.
Conviene distinguir, por tanto, al Eneas Silvio joven, vinculado al conciliarismo de Basilea, del Pío II pontífice, que defendió la autoridad suprema del papa. Esa diferencia no debe reducirse a una simple conveniencia política: el propio Piccolomini la describió como una retractación intelectual y moral. Al mismo tiempo, su testimonio es el relato retrospectivo de un protagonista, redactado cuando ya ocupaba la cátedra pontificia.,
La autoridad pontificia y la plenitudo potestatis
En 1463, Pío II expuso por escrito su doctrina sobre la autoridad papal y revocó las opiniones juveniles que consideraba contrarias a ella. Defendió que Cristo confió a Pedro y a sus sucesores el gobierno de la Iglesia y que el papa ocupa su cabeza visible. En ese marco sostuvo que al pontífice corresponde convocar y disolver los concilios generales.,
Esta posición se relaciona con la idea de la plenitudo potestatis, expresión latina que significa «plenitud de potestad». En el pensamiento de Pío II, el gobierno de la Iglesia requería una autoridad suprema que preservase su unidad. A la vez, su texto no niega toda autoridad conciliar: afirma que el concilio general posee autoridad y potestad, y declara venerar el concilio de Constanza y los concilios anteriores aprobados por los pontífices romanos.
La retractación papal también tuvo una dimensión pastoral. Pío II pidió a los lectores que no se aferrasen a sus escritos juveniles cuando contradijeran la doctrina que entonces profesaba. Reconoció el posible daño de sus palabras anteriores y empleó el ejemplo de san Agustín, quien revisó y corrigió escritos propios. Así, convirtió su cambio de parecer en una exhortación a reconocer el error en vez de defenderlo por orgullo o por apego a la propia reputación.,