Tras la muerte de Pío IV en diciembre de 1565,, Michele Ghislieri fue elegido Papa el 7 de enero de 1566, en gran parte gracias a los esfuerzos de San Carlos Borromeo, quien lo vio como el reformador que la Iglesia necesitaba,. Tomó el nombre de Pío V y desde el principio dejó claro su determinación de aplicar tanto la letra como el espíritu de las recomendaciones del Concilio de Trento. Su pontificado duró hasta el 1 de mayo de 1572.
Reformas de la Iglesia
Pío V se dedicó a revivir la práctica de la fe y a imprimir un celo evangelizador en la Iglesia. Sus actividades se extendieron desde una drástica purga de la Curia Romana hasta la limpieza de los Estados Pontificios de bandidos.
Implementación del Concilio de Trento
Uno de los principales legados de Pío V fue su compromiso con la implementación de los decretos del Concilio de Trento,.
Residencia de obispos y párrocos: Una de sus primeras órdenes fue que todos los obispos residieran en sus diócesis y los párrocos en sus curas, imponiendo severas penas por desobediencia,,.
Moralidad y disciplina: Pío V aplicó las leyes con una regularidad inquebrantable, tanto a ricos como a pobres. Prohibió las corridas de toros y legisló contra la prostitución, relegando a las prostitutas a barrios distantes para disminuir los escándalos públicos,. Su rigor y vigor fueron a veces excesivos, pero esto no se consideraba tan reprensible en su época.
Reforma del clero: Trabajó con San Carlos Borromeo para reformar el clero, obligando a los cardenales a llevar vidas de sencillez y piedad. También recordó a los religiosos la idoneidad de la clausura y al clero la importancia del celibato y una vida santa.
Liturgia: En el ámbito litúrgico, Pío V publicó el nuevo Breviario en 1568, omitiendo ciertos días de santos y leyendas extravagantes, y devolviendo su lugar propio a las lecturas de las Sagradas Escrituras,. Dos años más tarde, emitió el Misal Romano en 1570, que fue tanto una restauración del uso antiguo como una revisión adaptada a las necesidades de la época, estandarizando el Rito Romano de la Misa,,.
Catequesis y teología: Ordenó la finalización del Catecismo del Concilio de Trento y dispuso que se hicieran traducciones a lenguas extranjeras, haciendo de la instrucción catequética de los jóvenes un deber de todos los párrocos,. Introdujo la Summa Theologiae de Santo Tomás de Aquino en las universidades y reconoció solemnemente a Santo Tomás como Doctor de la Iglesia,.
Oposición al protestantismo y los turcos
A lo largo de su pontificado, Pío V tuvo dos preocupaciones principales: la expansión del protestantismo y las incursiones de los turcos,.
Lucha contra el protestantismo
Pío V dio un nuevo impulso a la actividad de la Inquisición,. En Alemania, apoyó a los católicos oprimidos por los príncipes heréticos. En Francia, animó a la Liga con sus consejos y ayuda económica. En los Países Bajos, apoyó a España.
- Inglaterra: Durante mucho tiempo, Pío V abrigó esperanzas de convertir a la Reina Isabel I de Inglaterra. Sin embargo, en 1570, emitió la bula de excomunión «Regnans in excelsis» contra ella, absolviendo a sus súbditos de su lealtad y prohibiéndoles reconocerla como su soberana,,. Esta acción, considerada un error de juicio debido a un conocimiento imperfecto del sentimiento inglés, aumentó las dificultades de los católicos ingleses leales y dio cierta justificación a las acusaciones de traición contra ellos.
Lucha contra el Imperio Otomano
Pío V trabajó incansablemente para unir a los príncipes cristianos contra el enemigo hereditario, los turcos,.
- Batalla de Lepanto: En el primer año de su pontificado, ordenó un jubileo solemne, exhortando a los fieles a la penitencia y la limosna para obtener la victoria de Dios. Apoyó a los Caballeros de Malta y envió fondos para la fortificación de las ciudades libres de Italia. En 1570, cuando Solimán II atacó Chipre, amenazando a toda la Cristiandad occidental, Pío V no descansó hasta que unió las fuerzas de Venecia, España y la Santa Sede. Envió su bendición a Don Juan de Austria, comandante en jefe de la expedición, recomendándole dejar atrás a los soldados de mala vida y prometiéndole la victoria si lo hacía. Ordenó oraciones públicas e intensificó sus propias súplicas al cielo. El día de la Batalla de Lepanto, el 7 de octubre de 1571, mientras trabajaba con los cardenales, Pío V interrumpió su labor, abrió una ventana y, mirando al cielo, exclamó: «Basta de negocios; nuestra gran tarea en este momento es dar gracias a Dios por la victoria que acaba de conceder al ejército cristiano»,. Lloró al enterarse de la victoria, que asestó un golpe al poder turco del que nunca se recuperó. En memoria de este triunfo, instituyó la fiesta del Rosario para el primer domingo de octubre y añadió a la Letanía de Loreto la súplica «Auxilio de los Cristianos»,.