El 31 de marzo de 1829, tras un cónclave de cinco semanas, Francesco Saverio Castiglioni fue elegido Papa, tomando el nombre de Pío VIII. Su elección fue impulsada por Francia y Austria, que buscaban un pontífice de carácter moderado y templado, cualidades que Castiglioni poseía. Su pontificado, aunque breve, duró veinte meses, desde el 31 de marzo de 1829 hasta el 1 de diciembre de 1830,.
Acontecimientos Notables
Durante su corto reinado, Pío VIII fue testigo de varios acontecimientos significativos:
Ley de Emancipación Católica en Inglaterra (1829): En abril de 1829, se aprobó en Inglaterra la Catholic Emancipation Bill, que permitió a los católicos ocupar escaños en el Parlamento y desempeñar cargos públicos. Este logro, en el que su predecesor León XII había mostrado gran interés, fue una victoria importante para los católicos.
Encíclica Traditi Humilitati: Publicada el 24 de mayo de 1829, esta encíclica abordó los «innumerables errores y las enseñanzas de doctrinas perversas» que atacaban la fe católica. Pío VIII lamentó la difusión de filosofías y falacias que socavaban la Sede Romana y rompían los lazos de unidad. También condenó la impresión de Biblias en lenguas vernáculas sin la aprobación de la Sede Apostólica y sin comentarios de los Padres de la Iglesia, considerándolas una «seria amenaza para la fe». Además, denunció las sociedades secretas que se oponían a Dios y a los príncipes, dedicadas a la caída de la Iglesia y la destrucción de los reinos, siguiendo la condena de sus predecesores como Clemente XII, Benedicto XIV, Pío VII y León XII.
Breve Litteris altero abhinc (1830): El 25 de marzo de 1830, Pío VIII emitió este breve en el que establecía que el matrimonio solo podía ser bendecido por la Iglesia si se hacían las promesas adecuadas con respecto a la educación católica de los hijos. En caso contrario, el párroco solo debía asistir pasivamente a la ceremonia. Esta disposición se convirtió en una fuente de conflicto en Prusia entre los obispos y el gobierno bajo su sucesor.
Revolución de Julio en Francia (1830): Los últimos meses del pontificado de Pío VIII estuvieron marcados por la Revolución de Julio en Francia, que llevó al derrocamiento del rey y al ascenso de la rama más joven de los Orléans al trono. El Papa reconoció el nuevo régimen con cierta vacilación. Este movimiento revolucionario también se extendió a Bélgica y Polonia, e incluso llegó a Roma, donde se descubrió una logia de Carbonarios.
Gestión de las Diócesis y Cuestiones Locales
Pío VIII también dedicó atención a la administración de las diócesis a nivel global, considerándolo una prerrogativa de su suprema potestad establecer o modificar sus límites según las necesidades de los fieles,,.
En América Occidental, particularmente en la Diócesis de Guatemala y el Estado de San Salvador, Pío VIII expresó su profunda amargura por los graves trastornos que afectaban el régimen eclesiástico. Recibió una carta del Arzobispo de Guatemala, Raimundo, informándole sobre un cisma persistente en la región, instigado por el párroco Mattia Delgado. Delgado no solo desobedecía los mandatos del predecesor de Pío VIII, León XII, sino que también se arrogaba la autoridad de conceder dispensas matrimoniales, una competencia exclusiva de la Santa Sede. El Papa Pío VIII, tras un examen cuidadoso por parte de una Congregación especial de Cardenales, accedió a la solicitud del Arzobispo de Guatemala de castigar a Delgado con anatema y denunciarlo como excomulgado.
Asimismo, Pío VIII se refirió a la decisión de los gobernantes de la región de San Salvador de erigir una nueva sede episcopal y proclamar a Mattia Delgado como obispo. Calificó este acto de «sacrílego» y una afrenta a los derechos de la Sede Apostólica, que fomentaba un cisma y ponía en riesgo la salvación eterna de los fieles.