El pontificado de Pío XI se extendió desde el 6 de febrero de 1922 hasta el 10 de febrero de 1939. Lideró la Iglesia Católica a través de un período de gran agitación social, política y económica, marcado por el ascenso de regímenes totalitarios en Europa. Su lema fue Pax Christi in regno Christi (La paz de Cristo en el reino de Cristo), reflejando su profunda aspiración a la paz en un mundo turbulento,.
Diplomacia y el Tratado de Letrán
Uno de los logros más significativos de Pío XI fue la firma del Tratado de Letrán en 1929,. Este tratado reconoció la Ciudad del Vaticano como un estado soberano independiente y estableció una nueva relación entre la Iglesia y el Estado italiano, resolviendo disputas de larga data. Pío XI consideró la creación del Estado de la Ciudad del Vaticano como un medio para garantizar la independencia necesaria de la Iglesia y de su Pastor Supremo para cumplir plenamente su misión. La utilidad de este pequeño estado se hizo evidente solo diez años después, con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, cuando la violencia y el sufrimiento de la guerra llegaron a las puertas del Vaticano.
Enseñanza social y condena del totalitarismo
Pío XI se destacó por su firme postura contra las ideologías totalitarias como el fascismo y el comunismo,. En su encíclica Divini Redemptoris (1937), condenó el comunismo ateo,. También publicó la encíclica Mit brennender Sorge (1937) como una fuerte señal contra el nazismo,.
En el ámbito social, Pío XI continuó y desarrolló la enseñanza de su predecesor León XIII. Su encíclica Quadragesimo Anno (1931), publicada en el cuadragésimo aniversario de la Rerum Novarum, abordó los problemas de justicia social y la restauración del orden social en plena conformidad con el Evangelio,,. En ella, insistió nuevamente en la doctrina de la Iglesia sobre el carácter individual y social de la propiedad privada, la dignidad del trabajo y las relaciones de ayuda mutua entre capital y trabajo.
En un contexto de crisis económica mundial, Pío XI también escribió la encíclica Caritate Christi Compulsi (1932), en la que exhortó a todos a unirse en un espíritu de caridad para mitigar los terribles males de la crisis económica y resistir las calamidades que amenazaban a la sociedad civil. En esta encíclica, advirtió sobre el peligro de los «enemigos de todo orden», ya fueran comunistas u otros, que buscaban erradicar el sentido de la religión y la ley divina para arrogarse todo el poder. Destacó que una paz estable en la tierra solo sería posible cuando se reconocieran los derechos sagrados de la ley natural y divina, y cuando la ley moral basada en Dios y la conciencia triunfara en el campo económico y político.
Promoción de la vida eclesiástica y la cultura
Pío XI dio un fuerte impulso a diversas dimensiones de la acción de la Iglesia, incluyendo la expansión misionera, la formación de los ministros de Dios y la promoción de la actividad de los fieles laicos en la Iglesia y la sociedad.
Acción Católica
Pío XI invitó a los laicos a unirse a las filas de la Acción Católica para participar en el apostolado de la jerarquía. Observó con satisfacción el crecimiento diario del número de personas que se esforzaban por defender la ley cristiana y armonizar toda la vida de la comunidad con ella, confirmando sus principios con el ejemplo de una vida intachable.
Educación y matrimonio
Fue un defensor incansable del ideal de la educación cristiana y del matrimonio cristiano, abordando estos temas en sus encíclicas Divini Illius Magistri y Casti Connubii, respectivamente. También decretó una reforma de los estudios en las facultades eclesiásticas con la Constitución Apostólica Deus scientiarum Dominus (1931), con el propósito de ampliar y elevar la cultura y el aprendizaje de los sacerdotes,.
Interés por el Oriente Cristiano
Desde el inicio de su pontificado, Pío XI mostró un fuerte interés por el Oriente cristiano. Realizó decisiones drásticas, como el reemplazo del secretario de la Congregación para la Iglesia Oriental y la entrega del Pontificio Instituto Oriental (PIO) a la Compañía de Jesús. A este papa, ex bibliotecario, se le atribuye la creación de la magnífica biblioteca del PIO. Envió especialistas a Oriente Próximo y Europa del Este para adquirir libros y manuscritos, y en 1926, proporcionó al PIO su sede actual en Roma.
En 1928, Pío XI escribió la encíclica Rerum orientalium sobre los estudios orientales, y ese mismo año unió el Pontificio Instituto Bíblico, la Pontificia Universidad Gregoriana y el PIO en un consorcio llamado «Consorcio Gregoriano». En 1929, estableció la Comisión para la Codificación del Derecho Canónico Oriental y abrió el Pontificio Colegio Ruso.
Medios de comunicación y cultura
Pío XI no se amedrentó ante la novedad de los medios de comunicación social, que en su época contribuían a propagar una concepción pagana de la existencia y una ideología atea. En 1931, creó Radio Vaticano, inaugurándola en presencia de Guglielmo Marconi. También dedicó una encíclica, Vigilanti Cura, al cine.
Beatificaciones y Canonizaciones
Durante su pontificado, Pío XI tuvo un jubileo extraordinario en 1929 para conmemorar el quincuagésimo aniversario de su ordenación sacerdotal, un evento que, según sus esperanzas, fortalecería la fe y aumentaría la piedad. En 1926, exhortó a la promoción de la Tercera Orden de San Francisco, destacando sus beneficios y la facilidad para unirse a ella. Atribuyó una gracia especial a la intercesión de Santa Teresa del Niño Jesús, reconociendo que todo viene de Dios a través de la Virgen María.