El regreso de Sergio III al poder en el año 904 marcó un punto de inflexión. Su ascenso fue apoyado por la poderosa familia de los Teofilactos, particularmente por Teofilacto I y su esposa Teodora, quienes ejercían una influencia considerable en Roma. Esta alianza con la nobleza romana fue crucial para consolidar su posición, pero también lo ató a las dinámicas de poder de la época.
Restauración de las Ordenaciones de Formoso
Una de las primeras y más significativas acciones de Sergio III fue la rehabilitación completa del Papa Formoso y la validación de sus ordenaciones. Esto revirtió las decisiones tomadas por Papas anteriores, como Juan IX, y buscaba poner fin a la controversia que había dividido a la Iglesia romana durante años. Esta decisión, aunque destinada a restaurar la paz, también consolidó el poder de la facción que apoyaba a Sergio.
Controversias y Acusaciones
El pontificado de Sergio III ha sido objeto de numerosas controversias y acusaciones, principalmente relacionadas con su vida personal y la moralidad de la curia romana de su tiempo. Las fuentes históricas, especialmente las posteriores y a menudo hostiles a su figura, lo han asociado con Marozia, hija de Teofilacto y Teodora, y se le ha atribuido la paternidad de Juan, quien más tarde se convertiría en el Papa Juan XI. Si bien estas acusaciones han sido ampliamente debatidas por los historiadores, y algunas son consideradas exageraciones o calumnias de sus adversarios, la percepción de un papado inmerso en la corrupción y el escándalo contribuyó a la reputación del «Siglo Oscuro».
Relación con el Poder Secular
Durante su pontificado, Sergio III mantuvo una relación compleja con los poderes seculares. La dependencia del papado de la nobleza romana para su protección y apoyo era una realidad ineludible. Sin embargo, también buscó afirmar la autoridad papal en asuntos eclesiásticos. Su papado vio la continuación de la lucha por el control de Italia y la influencia del Sacro Imperio Romano Germánico, aunque su enfoque principal estuvo en consolidar el poder en Roma y restaurar la estabilidad interna de la Iglesia.