Origen y elección
Severino nació en Roma. La documentación conservada sobre su vida anterior al pontificado resulta escasa, pero su elección refleja la continuidad de la tradición romana que confiaba la sede apostólica a un clérigo vinculado a la comunidad local.
El papa Honorio I murió el 12 de octubre de 638, después de trece años de pontificado. En los últimos años de su gobierno había quedado implicado en la controversia cristológica promovida desde Constantinopla. La elección de Severino tuvo lugar tras la muerte de Honorio, aunque la confirmación imperial y la consagración pontificia sufrieron un retraso excepcional.2
La elección papal dependía todavía de la aprobación de las autoridades imperiales. Roma formaba parte del territorio italiano administrado por el Imperio bizantino, y el exarca de Rávena ejercía una autoridad política decisiva sobre la península. Esta dependencia permitía a Constantinopla intervenir en los asuntos romanos y condicionaba la toma de posesión efectiva del pontífice.3
Consagración y muerte
La consagración de Severino tuvo lugar el 28 de mayo de 640, después de más de un año de espera desde su elección. El pontífice murió el 2 de agosto del mismo año, por lo que su gobierno efectivo duró aproximadamente dos meses.1
La brevedad del pontificado impidió que Severino desarrollara un programa amplio de reformas, convocara un concilio o dirigiera personalmente una política eclesial prolongada. Su importancia histórica procede principalmente de su posición ante la Ecthesis y de la resistencia del Papado a la imposición imperial de una fórmula teológica.



