Es importante notar que a lo largo de la historia de la Iglesia, ha habido varios santos y figuras eclesiásticas con el nombre de Severino, lo que puede generar cierta confusión.
San Severino de Noricum (c. 480 d.C.)
Este Severino fue un ermitaño y evangelizador en Noricum (la actual Austria) en el siglo V. Conocido por su piedad, milagros y su labor de redención de cautivos y ayuda a los pobres, pasó la primera parte de su vida en los desiertos de Oriente antes de predicar el Evangelio en Noricum. Se le atribuye haber fundado varios monasterios y haber exhortado a la penitencia y la piedad. Sus reliquias fueron trasladadas a Luculanum, cerca de Nápoles, y luego a Nápoles en el año 910.
San Severino, Obispo de Septempeda (c. 550 d.C.)
La ciudad de San Severino en las Marcas de Ancona toma su nombre de un San Severino que se cree fue obispo allí a mediados del siglo VI,. Existe cierta confusión con San Severino de Noricum debido al traslado de las reliquias de este último a Nápoles. El Martirologio Romano actual perpetúa esta confusión, aunque no hay evidencia de que Severino de Septempeda tuviera relación con Nápoles.
San Severino, u Seurin, Obispo de Burdeos (c. 420 d.C.)
El Martirologio Romano lo menciona como «obispo de Colonia» al registrar su muerte en Burdeos. Sin embargo, la investigación moderna ha establecido que no hay conexión entre él y Colonia, y que probablemente fue obispo de Tréveris antes de llegar a Burdeos. Se distinguió por su celo contra el arrianismo y, según la leyenda, fue llamado a Burdeos por una revelación divina para suceder al obispo San Amando.
San Severino Boecio, Mártir (524 d.C.)
Anicio Manlio Severino Boecio fue un filósofo y estadista romano, nacido alrededor del año 480, ejecutado en el año 524 bajo el rey godo Teodorico,. Aunque no fue un Papa, su historia está entrelazada con la de la Iglesia de su tiempo. Fue acusado de alta traición y martirizado, y su ejecución fue ordenada por Teodorico durante la ausencia del Papa Juan I, a quien el rey godo también encarceló por sospechas de conspiración.
Es crucial distinguir al Papa Severino de estas otras figuras históricas para evitar inexactitudes en la comprensión de su biografía y pontificado,,,.