El Cisma Laurenziano fue un período tumultuoso en la historia del papado que se extendió desde 498 hasta 506 d.C..
Sínodo de 499 y Primeros Intentos de Reconciliación
En un sínodo celebrado en Roma el 1 de marzo de 499 d.C., Símaco, ya universalmente reconocido, otorgó a Laurencia la diócesis de Nocera en Campania. El sínodo también decretó que cualquier clérigo romano que buscara votos para un sucesor papal durante la vida del pontífice, o que convocara conferencias y consultas con ese propósito, sería depuesto. El rey Teodorico recibió un voto de agradecimiento por su decisión imparcial. Cuando el rey visitó Roma al año siguiente, fue recibido con gran esplendor tanto por el papa como por el pueblo.
Resurgimiento del Cisma y Acusaciones contra Símaco
A pesar de la aparente reconciliación, el partido bizantino, liderado por los senadores Festo y Probinus, persistió en su hostilidad, buscando derrocar a Símaco y asegurar la sede papal para Laurencia. La oportunidad surgió en el año 501 d.C.. El Papa Símaco celebró la Pascua el 25 de marzo, siguiendo el antiguo ciclo romano, mientras que los bizantinos y otros observaron la fiesta el 22 de abril, según un nuevo cálculo. El partido laurenziano apeló al rey Teodorico contra el papa, presentando otras acusaciones además de esta discrepancia en la celebración de la Pascua.
Teodorico convocó al papa, y Símaco partió para encontrarse con él. En Rímini, Símaco se enteró del contenido de la acusación y, negándose a reconocer al rey como su juez, regresó a Roma. La parte opositora lo acusó entonces de malversar las propiedades de la Iglesia y de otros asuntos. Ganó fuerza y ocupó el Palacio de Letrán, obligando al papa a residir cerca de la Basílica de San Pedro, fuera de las murallas de la ciudad. Sus oponentes solicitaron al rey que convocara un sínodo para investigar las acusaciones y nombrar un visitador para Roma. Símaco accedió a la convocatoria del sínodo, pero él y sus partidarios protestaron contra el envío de un visitador.
Sínodos y la Defensa de la Sede Romana
Durante el cisma, se redactaron varios escritos polémicos. El partido de Laurencia publicó el tratado Contra Synodum absolutionis incongruae, al que el diácono Ennodio respondió con Libellus adversus eos qui contra Synodum scribere praseumpserunt.
Los partidarios de Símaco también elaboraron cuatro escritos apócrifos, conocidos como las «Falsificaciones Simmalianas». Estas obras, que incluyen Gesta synodi Sinuessanae de Marcellino, Constitutum Silvestri, Gesta Liberii, y Gesta de purgatione Xysti et Polychronii accusatione, tenían como objetivo presentar supuestos precedentes históricos para apoyar el procedimiento de los seguidores de Símaco, y en particular, la postura de que el obispo romano no podía ser juzgado por ningún tribunal compuesto por otros obispos. No obstante, estas falsificaciones no fueron los primeros documentos en sostener este principio.