Teodoro II ocupó la sede de Roma después del pontificado de Romano, que había sucedido a Esteban VI en un clima de enfrentamientos políticos y eclesiásticos. La documentación no permite establecer con seguridad la fecha de nacimiento de Teodoro ni el día exacto de su elección. Los catálogos antiguos y las obras históricas sitúan su pontificado en el año 897, probablemente durante el mes de diciembre.1,2
Algunas fuentes antiguas lo presentan como romano y como hijo de un hombre llamado Focio. La falta de documentación contemporánea suficiente aconseja tratar ese parentesco como una atribución tradicional, no como un dato plenamente demostrado.2
Teodoro II llegó al pontificado en una Roma profundamente dividida. Las disputas entre facciones aristocráticas, las presiones políticas sobre la elección papal y las rivalidades relacionadas con la sucesión imperial habían afectado gravemente a la vida de la Iglesia romana. La controversia alcanzó una expresión extrema durante el proceso póstumo contra el papa Formoso, promovido por Esteban VI.3,4




