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Papa Urbano III

Urbano III fue papa de la Iglesia católica entre 1185 y 1187. Nacido como Uberto Crivelli en Milán, llegó al pontificado en una etapa marcada por la tensión entre la Santa Sede y el emperador Federico I Barbarroja, la disputa por los nombramientos episcopales y la creciente expansión del poder imperial en Italia. Su breve pontificado terminó en Ferrara, poco después de la derrota de los cruzados en Hattin y de la conquista de Jerusalén por Saladino.

B Urban III
Ver información de la imagenB Urban III. Autor desconocido, dominio público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombrePapa Urbano III
CategoríaPersona
Nombre CompletoUberto Crivelli
Lugar de NacimientoMilán
Fecha de Muerte1187-10-19
Lugar de MuerteFerrara
Duración1 año 11 meses
Fin del Pontificado19 de octubre de 1187
Inicio del Pontificado25 de noviembre de 1185
Lugar de SepulturaFerrara
Personas relacionadas
  • Lucio III
  • Gregorio VIII
TipoPapa

Tabla de contenido

Origen y formación eclesiástica

Uberto Crivelli pertenecía a una familia noble de Milán. Su trayectoria estuvo vinculada desde el principio a la alta jerarquía eclesiástica del norte de Italia, una región donde las relaciones entre el papado, el Imperio y las ciudades lombardas tenían una importancia decisiva.

El papa Lucio III lo creó cardenal en 1182. Tres años después, en 1185, lo nombró arzobispo de Milán. Crivelli apenas ejerció tiempo como arzobispo antes de acceder a la sede romana: Lucio III murió en Verona el 25 de noviembre de 1185 y el colegio cardenalicio eligió a Uberto como sucesor ese mismo día. La rapidez de la elección estuvo probablemente relacionada con el temor a una intervención imperial.1

Adoptó el nombre de Urbano III y recibió la consagración y coronación pontificias el 1 de diciembre de 1185. Las fuentes tradicionales ofrecen pequeñas diferencias sobre la forma exacta de su elección y coronación, pero coinciden en situar el comienzo de su pontificado en noviembre-diciembre de 1185.2

Pontificado y contexto político

La herencia de Lucio III

Urbano III heredó de Lucio III una relación profundamente deteriorada con Federico I Barbarroja, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. El conflicto no consistía solo en una rivalidad personal: afectaba a la autoridad del papa, a la autonomía de la Iglesia y al control político de Italia.

La hostilidad entre Urbano y Federico también tenía un componente biográfico. Durante el saqueo de Milán en 1162, ordenado por Barbarroja, varios familiares de Crivelli sufrieron proscripción o mutilaciones. Esa experiencia contribuyó a endurecer la actitud del nuevo papa ante el emperador.1

El pontificado comenzó, además, cuando el papado había perdido parte del apoyo normando que durante décadas había servido de contrapeso al poder imperial. El matrimonio entre Constanza de Sicilia, heredera del reino normando, y Enrique, hijo de Federico Barbarroja, celebrado en Milán el 4 de enero de 1186, vinculó la dinastía imperial con la sucesión siciliana. Para la Santa Sede, esta alianza alteraba profundamente el equilibrio político de la península italiana.1

Italia y el Imperio: dos escenarios distintos

La política de Urbano III requiere distinguir entre la cuestión italiana y la política imperial alemana.

En Italia, el problema central era la expansión de la influencia de Barbarroja sobre los territorios pontificios, las ciudades lombardas y los antiguos dominios vinculados a Matilde de Toscana. El tratado de 1177 había dejado sin resolver la sucesión de esos territorios y sus rentas. Federico también había ocupado los ingresos de obispados alemanes vacantes y había suprimido monasterios femeninos para apropiarse de sus bienes.1

En Alemania, en cambio, el conflicto se concentraba en la relación entre la autoridad imperial y la libertad de la Iglesia para elegir obispos. La cuestión no era simplemente territorial. Estaba en juego quién podía investir a los prelados, confirmar sus cargos y controlar los recursos de las diócesis.

La diferenciación resulta esencial para interpretar las dietas imperiales. Una asamblea celebrada en territorio alemán podía tratar directamente sobre la obediencia de los obispos del Imperio, mientras que sus consecuencias repercutían en la posición italiana del emperador. La curia pontificia debía responder, por tanto, a dos planos relacionados pero no idénticos: el dominio político de Federico en Italia y su autoridad sobre las iglesias episcopales alemanas.

La disputa por la coronación de Enrique

Urbano III mantuvo la negativa de Lucio III a coronar a Enrique como coemperador. Federico Barbarroja impulsó entonces una solución alternativa: el patriarca de Aquilea realizó la ceremonia, aunque el papa consideraba que la coronación correspondía a la autoridad romana, especialmente por la vinculación de Urbano con la archidiócesis de Milán.

Como respuesta, Urbano excomulgó al patriarca de Aquilea y a los obispos que habían colaborado en la ceremonia. La decisión convirtió un desacuerdo ceremonial en una crisis de obediencia y jurisdicción. La coronación de Enrique mostraba que el emperador estaba dispuesto a crear vías alternativas cuando la Santa Sede bloqueaba sus planes.1

El enfrentamiento alcanzó otro punto crítico en 1186. Folmar, archidiácono elegido canónicamente, fue promovido por Urbano al cardenalato y consagrado arzobispo de Tréveris. Federico, sin embargo, había concedido la investidura a Rodolfo, candidato de una minoría. La decisión pontificia defendía la validez de la elección eclesiástica frente a la intervención imperial.1

Federico reaccionó cerrando los pasos alpinos a los mensajeros papales y enviando a Enrique a devastar territorios pontificios. De este modo, el conflicto alemán tuvo una traducción inmediata en la política italiana: la lucha por una sede episcopal contribuyó a desencadenar acciones militares contra el Patrimonio de San Pedro.

Las sedes episcopales en conflicto durante el siglo XII

La libertad de elección episcopal

Durante el siglo XII, las disputas por las sedes episcopales constituían uno de los principales escenarios de la lucha entre el papado y los poderes seculares. La elección de un obispo no afectaba solo a la vida religiosa. Los obispos poseían tierras, rentas, jurisdicciones y una posición política relevante dentro del Imperio.

La controversia entre Urbano III y Federico Barbarroja sobre Tréveris refleja esta complejidad. La existencia de candidatos rivales podía dividir al clero, a la nobleza y a las comunidades locales. Cada parte presentaba al propio candidato como legítimo y acusaba al adversario de actuar contra el derecho canónico o contra la autoridad constituida.

La defensa pontificia de Folmar no representaba una simple preferencia personal. Urbano sostuvo que una elección canónica debía prevalecer frente a la investidura concedida por el emperador. El conflicto mostraba el alcance práctico de la reforma eclesial iniciada en los siglos XI y XII: la Iglesia reclamaba mayor autonomía en la designación de sus pastores.1

Obispos rivales y autoridad papal

Las controversias episcopales podían producir diócesis divididas y obediencias enfrentadas. Durante el conflicto de las investiduras, numerosas sedes llegaron a contar con dos ocupantes rivales, cada uno respaldado por una facción política o eclesiástica distinta. La disputa no se resolvía solo mediante argumentos jurídicos, porque cada candidato disponía de apoyos territoriales y militares.3

En este contexto, la autoridad papal funcionaba mediante varios instrumentos:

  • Confirmación o rechazo de las elecciones.
  • Imposición de censuras canónicas.
  • Excomunión de obispos y príncipes.
  • Convocatoria de las partes ante el tribunal pontificio.
  • Envío de legados.
  • Reconocimiento de una obediencia frente a otra.

La eficacia de estas medidas dependía de la capacidad de los legados para desplazarse, de la disposición de los obispos a obedecer y del control político de las rutas. El cierre de los pasos alpinos por orden imperial muestra que la comunicación entre Roma, Alemania e Italia formaba parte del conflicto.1

Autoridad jurídica y reacción política

La curia podía recibir noticias de una elección, una coronación o una rebelión sin que esa recepción produjera de inmediato una reacción política efectiva. La historiografía debe distinguir entre la noticia transmitida a Roma, la decisión jurídica del papa y la capacidad real de ejecutarla.

En el caso de Urbano III, la excomunión del patriarca de Aquilea y de los obispos participantes en la coronación muestra una reacción pontificia efectiva en el plano jurídico. Sin embargo, la sanción no obligó al emperador a abandonar sus objetivos. Federico conservó la iniciativa militar y diplomática, mientras la curia encontraba crecientes dificultades para comunicarse con Alemania y actuar dentro del Imperio.

La dieta de Gelnhausen

En abril o mayo de 1187, Federico Barbarroja convocó una dieta en Gelnhausen. El legado pontificio, Felipe de Heinsberg, arzobispo de Colonia, quedó excluido de la reunión. El emperador logró que los obispos presentes respaldaran su posición y enviaran al papa cartas en las que le pedían que hiciera justicia al emperador en aquello que este reclamaba legítimamente.1

La dieta debe interpretarse principalmente dentro de la política imperial alemana. No fue una asamblea italiana ni una negociación directa sobre el gobierno de Roma o de los Estados Pontificios. Su importancia residió en mostrar que Federico podía movilizar a una parte significativa del episcopado imperial y presentar su conflicto con el papa como una cuestión de justicia y orden dentro del Imperio.

La exclusión del legado papal tuvo un significado político claro. El emperador impedía que la Santa Sede participara en igualdad de condiciones en la deliberación y afirmaba que los obispos alemanes constituían una comunidad política y eclesial sometida a la autoridad imperial. La carta de los prelados no equivalía necesariamente a una ruptura completa con Roma, pero sí mostraba la capacidad de Federico para condicionar su actuación.

Urbano III respondió convocando al emperador ante su tribunal en Verona. La convocatoria expresaba una concepción elevada de la autoridad pontificia: el emperador debía responder ante el papa cuando sus actos lesionaban los derechos de la Iglesia.1

Verona y Ferrara

La imposibilidad de publicar la excomunión

Urbano III residía en Verona, ciudad sometida a la influencia imperial. Aunque tenía intención de pronunciar la excomunión contra Federico Barbarroja, los habitantes de Verona impidieron la promulgación de la sentencia. Temían las consecuencias de desafiar al emperador, cuyos dominios y fuerzas militares rodeaban la ciudad.1

Este episodio revela la distancia entre la autoridad formal del pontífice y las condiciones políticas concretas de su residencia. Urbano podía convocar al emperador y preparar una censura, pero no controlaba completamente el espacio en el que debía publicarla. La situación también muestra que las ciudades italianas no actuaban siempre como simples instrumentos del papado: sus decisiones respondían a sus propios intereses y a la relación de fuerzas regional.

Traslado a Venecia

Ante la imposibilidad de ejecutar la excomunión en Verona, Urbano III emprendió el camino hacia Venecia. Allí esperaba encontrar un entorno más favorable para ejercer su autoridad y continuar la confrontación con el emperador. Sin embargo, murió en Ferrara antes de llegar a una resolución definitiva.

Uberto Crivelli falleció el 19 de octubre de 1187, después de aproximadamente un año y once meses de pontificado. La tradición relacionó su muerte con la noticia de la derrota de los cruzados en la batalla de Hattin y de la pérdida de Jerusalén. Las fuentes medievales describen su enfermedad y muerte tras conocer la catástrofe de Tierra Santa, aunque el alcance exacto de esa relación pertenece a la interpretación de los cronistas.2,1

Fue enterrado en Ferrara con honores por el clero y el pueblo.2

Urbano III y la caída de Jerusalén

El 4 de julio de 1187, el ejército de Saladino derrotó a las fuerzas cruzadas en Hattin. Poco después, Jerusalén cayó en manos del sultán ayubí. La noticia llegó a Europa cuando Urbano III todavía ocupaba la sede romana.

La pérdida de Jerusalén afectó profundamente a la cristiandad latina. El papa preparaba una respuesta ante la amenaza que pesaba sobre los Estados cruzados, pero murió antes de organizar una nueva expedición. La noticia de la caída de la Ciudad Santa quedó vinculada tradicionalmente a sus últimos días y dio a su pontificado un final especialmente dramático.2,4

La reacción pontificia efectiva no debe confundirse con la recepción inicial de las noticias. Urbano recibió información sobre la derrota y la pérdida de Jerusalén, pero su muerte impidió transformar esa preocupación en una política pontificia plenamente desarrollada. La convocatoria de una nueva cruzada quedó para su sucesor, Gregorio VIII, y posteriormente para Clemente III.

Valoración histórica

Un pontificado breve y condicionado

Urbano III gobernó la Iglesia durante menos de dos años. La brevedad de su pontificado impidió que consolidara una estrategia duradera frente a Federico Barbarroja o que reorganizara la respuesta occidental a la crisis de Tierra Santa.

Su actuación estuvo condicionada por tres factores:

  1. La alianza matrimonial entre la casa imperial y la sucesión siciliana.
  2. La presión militar y política de Federico en Italia.
  3. La división de las obediencias episcopales dentro del Imperio.

Estos problemas se reforzaban mutuamente. El emperador podía utilizar su influencia en Alemania para presionar sobre Italia, mientras que el control de ciudades y rutas italianas dificultaba la comunicación de la curia con los obispos imperiales.

Defensa de la autoridad papal

Urbano III mantuvo una línea firme en defensa de la libertad de la Iglesia y de la autoridad papal sobre las cuestiones episcopales. Rechazó la coronación de Enrique realizada sin autorización pontificia, sancionó a quienes participaron en ella y apoyó a un candidato elegido canónicamente para la sede de Tréveris.

Su estrategia combinó recursos jurídicos y políticos. Las censuras y convocatorias ante el tribunal papal afirmaban la superioridad de la jurisdicción pontificia en asuntos eclesiásticos. Sin embargo, la fuerza imperial limitó la aplicación práctica de esas decisiones.

Recepción posterior

La historiografía tradicional recuerda a Urbano III sobre todo por su enfrentamiento con Barbarroja y por la coincidencia de su muerte con la caída de Jerusalén. También conviene valorar su pontificado dentro de la transformación institucional de la Iglesia medieval: la elección de obispos, la relación entre autoridad espiritual y poder secular, y la función del papa como árbitro de los conflictos del Occidente cristiano.

Urbano III no alcanzó una victoria política concluyente. Su legado reside más bien en la continuidad de una concepción del papado que defendía la autonomía de la Iglesia frente a la autoridad imperial y consideraba que los conflictos episcopales debían resolverse mediante el derecho canónico y la jurisdicción romana.

Cronología

  • 1182: Lucio III crea cardenal a Uberto Crivelli.
  • 1185: Crivelli es nombrado arzobispo de Milán.
  • 25 De noviembre de 1185: elección de Urbano III como papa.
  • 1 De diciembre de 1185: consagración y coronación pontificias.
  • 4 De enero de 1186: matrimonio de Constanza de Sicilia con Enrique, hijo de Federico Barbarroja.
  • 1186: Urbano III rechaza la coronación imperial de Enrique y sanciona a sus participantes.
  • 1186: Folmar es promovido por el papa a la sede de Tréveris frente al candidato apoyado por el emperador.
  • Abril-mayo de 1187: dieta de Gelnhausen y respaldo de varios obispos alemanes a Federico.
  • 4 De julio de 1187: derrota cruzada de Hattin.
  • Octubre de 1187: caída de Jerusalén y muerte de Urbano III en Ferrara.

Citas y referencias

  1. Papa Urban III. Enciclopedia Católica, Papa Urban III (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12
  2. Urbanus III, Sanctorum Romanorum Pontificum. Magnum Bullarium Romanum: Tomo III, 38 (1858). 2 3 4
  3. Conflicto de las investiduras. Enciclopedia Católica, Conflicto de las investiduras (1913).
  4. Papa n.o 172: Urban III, Magisterio AI. Breve historia de los papas de la Iglesia Católica, Papa 172 (2024).
Modificado el 13 de septiembre de 2026 • FideScore™ 8.79 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/csf3vcmnw

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