Valentín era de origen romano, nacido en el distrito de Via Lata1. Desde joven, dedicó su vida al servicio de la Iglesia, destacándose por su piedad y pureza moral1. Estas cualidades le ganaron el favor del Papa Pascual I (817-824), quien lo ordenó en el Palacio de Letrán y lo nombró archidiácono, una posición influyente dentro del diaconado romano1,2. Mantuvo esta posición durante el pontificado de Eugenio II (824-827)1.
Tras la muerte de Eugenio II el 27 de agosto de 827, Valentín fue elegido de manera unánime por el clero, la nobleza y el pueblo de Roma como su sucesor1. La elección tuvo lugar en Letrán, y la comitiva se dirigió a Santa María la Mayor, donde Valentín se encontraba en oración1. Fue llevado a la Basílica de Letrán y entronizado en la silla papal. Poco después, probablemente el domingo siguiente, fue consagrado obispo en San Pedro y luego entronizado como Papa1.

