Contenido de la disputa
Los Tres Capítulos comprendían tres objetos relacionados con autores o escritos sospechosos de tendencias próximas al nestorianismo:
- Determinados escritos de Teodoro de Mopsuestia.
- Una carta atribuida a Ibas de Edesa.
- Escritos de Teodoreto de Ciro anteriores a su plena reconciliación con la doctrina de Calcedonia.
La controversia no consistía solo en juzgar el contenido de esos textos. También estaba en juego la autoridad del Concilio de Calcedonia de 451, que había rehabilitado a Ibas y Teodoreto después de su condena del nestorianismo. Muchos obispos occidentales temían que la condena de los Tres Capítulos implicara una crítica indirecta a Calcedonia y al papa san León Magno.
El problema tenía además una dimensión lingüística. Muchos obispos latinos no dominaban el griego y dependían de traducciones para valorar los textos discutidos. Esa circunstancia dificultó el juicio teológico y favoreció la sospecha de que la condena respondía más a una maniobra política para atraer a los adversarios de Calcedonia que a una verdadera necesidad doctrinal.
El Judicatum
En 548, Vigilio publicó el Judicatum, documento que condenaba los Tres Capítulos. La decisión provocó una fuerte reacción en Occidente. Ante la oposición de numerosos obispos latinos, el papa retiró temporalmente el documento. La oscilación entre la condena y la retractación mostró la dificultad de Vigilio para formular una solución que respetara simultáneamente la autoridad imperial, la tradición calcedonense y la conciencia doctrinal de las Iglesias occidentales.,
Vigilio y Justiniano acordaron convocar un concilio general. El entendimiento incluía el compromiso imperial de no adoptar nuevas medidas hasta la celebración de la asamblea. Justiniano rompió ese compromiso y promulgó otra condena de los Tres Capítulos. El papa respondió con resistencia y buscó refugio primero en la basílica de San Pedro y después en la iglesia de Santa Eufemia de Calcedonia. Desde allí dirigió una encíclica a toda la Iglesia para denunciar el trato recibido.
El Segundo Concilio de Constantinopla
El Segundo Concilio de Constantinopla, celebrado en 553, es considerado el quinto concilio ecuménico. Vigilio rechazó participar en la asamblea tal como Justiniano la había organizado. Propuso una fórmula más restringida, con la intervención de los patriarcas y de un número reducido de obispos, pero el emperador y el concilio no aceptaron sus condiciones.
Los actos conciliares recuerdan que Vigilio había condenado inicialmente los Tres Capítulos por escrito, había promulgado el Judicatum y había sancionado a clérigos que defendían la posición contraria. También registran su posterior cambio de postura y su negativa a participar en el concilio imperial en los términos establecidos.
El concilio condenó los Tres Capítulos y confirmó la doctrina de los cuatro concilios anteriores. Finalmente, Vigilio cedió, confirmó la condena y recuperó la libertad. La documentación histórica presenta su actuación como una combinación de resistencia, negociación, retractación y sometimiento a una presión imperial muy intensa.,
La condena no pretendía negar formalmente la doctrina de Calcedonia. Sin embargo, muchos occidentales interpretaron la medida como un ataque indirecto contra la autoridad del concilio y contra la memoria doctrinal del papa León Magno. La disputa terminó reduciendo considerablemente el prestigio de la Sede Apostólica.