La enciclopedia católica en español

Papa Zósimo

Zósimo fue papa de la Iglesia católica entre 417 y 418. Su pontificado, breve y conflictivo, coincidió con las controversias sobre el pelagianismo y con disputas acerca de las apelaciones de clérigos africanos a Roma. Su actuación permite distinguir entre la defensa de una doctrina de fe y las decisiones disciplinares sobre jurisdicción y procedimientos eclesiásticos.

Pope Zosimus
Ver información de la imagenEsta ilustración procede de Las Vidas y los Tiempos de los Papas de Chevalier Artaud de Montor, Nueva York: The Catholic Publication Society of America, 1911. Fue publicada originalmente en 1842. c. 2013. https://archive.org/details/livesofpopes01artauoft, Artaud de Montor (1772-1849), Dominio Público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombrePapa Zósimo
CategoríaPersona
Nombre CompletoZósimo
Lugar de NacimientoGrecia
Fecha de Muerte418-12-26
NacionalidadGriego
Escritos RelacionadosTractoria
Fin del Pontificado418
Inicio del Pontificado417
Lugar de SepulturaIglesia funeraria de San Lorenzo in Agro Verano, Roma
Ocupación417-418
Personas relacionadas
  • Inocencio I
  • Bonifacio I
TipoSanto, Papa

Tabla de contenido

Biografía y pontificado

Zósimo, de origen griego, sucedió a Inocencio I en 417 y murió el 26 de diciembre de 418. La tradición católica lo venera como santo.1

Su pontificado transcurrió en un periodo en que los obispos de Roma, los sínodos regionales y las autoridades imperiales intervenían, con competencias distintas, en la resolución de controversias eclesiales. Dos asuntos marcaron especialmente su gobierno: el examen de las posiciones de Pelagio y Celestio, y el recurso a Roma del presbítero Apiario, condenado por su obispo africano.2

Controversia pelagiana

El examen de Pelagio y Celestio

El pelagianismo discutía aspectos fundamentales de la doctrina cristiana sobre el pecado original y la gracia. Tras las condenas pronunciadas por sínodos africanos y las decisiones de Inocencio I, Pelagio y Celestio presentaron escritos y declaraciones ante Zósimo para defender su ortodoxia. El papa volvió a examinar el caso, atendiendo también a si los acusados sostenían realmente las doctrinas que sus adversarios les atribuían.3

Al principio, Zósimo consideró que las declaraciones de Pelagio podían interpretarse de forma compatible con la fe católica. Tras celebrar un sínodo del clero romano, escribió a los obispos africanos en defensa de Pelagio y censuró a quienes lo habían acusado. Los obispos de África, encabezados por Aurelio de Cartago, respondieron que el papa había sido engañado por las formulaciones de los pelagianos. Zósimo contestó que no había adoptado una decisión definitiva y que no quería resolver el asunto sin consultar a los africanos.2

El testimonio de Agustín de Hipona ofrece un matiz importante: Celestio no aceptó condenar todas las objeciones presentadas contra él, aunque prometió someterse a la carta doctrinal de Inocencio I. Zósimo le concedió un plazo antes de resolver definitivamente su situación, mientras esperaba nuevas comunicaciones de África.4

La Tractoria y la doctrina de la gracia

Después de recibir una nueva carta sinodal africana, fechada el 1 de mayo de 418, y tras las medidas adoptadas por el emperador Honorio contra los pelagianos, Zósimo condenó el pelagianismo y a sus promotores mediante la llamada Tractoria. Con esta decisión, confirmó la enseñanza católica sobre la gracia y el pecado original frente a las tesis pelagianas.2

La secuencia de los acontecimientos exige distinguir doctrina y disciplina. La controversia sobre el pecado original y la gracia afectaba a la enseñanza de la Iglesia; las consultas, los plazos concedidos a los acusados y la recepción de las decisiones de los sínodos correspondían al modo de tramitar el caso. La vacilación inicial de Zósimo en la evaluación de las declaraciones de Pelagio no equivale, por sí sola, a una aprobación definitiva del pelagianismo: el propio papa manifestó que aún no había zanjado el asunto y acabó condenándolo.2,3

La Sede Romana y las sedes metropolitanas

En la Iglesia de comienzos del siglo V, la administración eclesiástica combinaba la autoridad de la Sede Romana con la responsabilidad ordinaria de los obispos y los sínodos provinciales. Las sedes metropolitanas coordinaban la vida de sus provincias, mientras que Roma recibía consultas y reclamaciones y podía intervenir en asuntos que afectaban a varias comunidades. Esa distribución de responsabilidades ayuda a comprender por qué las decisiones romanas y las prácticas regionales no siempre coincidían.2,5

Durante el pontificado de Zósimo surgió una disputa sobre el sacerdote Apiario, de Sicca, a quien su obispo había excomulgado por faltas graves. Apiario apeló directamente a Roma, aunque la disciplina africana establecía un procedimiento ordinario de recurso dentro de la propia región. Zósimo aceptó la apelación y envió legados a África para investigar el caso; la decisión provocó un desacuerdo con los obispos africanos acerca del alcance de la intervención romana y del respeto debido a los procedimientos locales.2

La controversia sobre los cánones de Nicea y Sárdica

Para justificar la apelación, Zósimo invocó un canon que consideraba niceno. La discrepancia tuvo una explicación documental: en los manuscritos romanos, los cánones del Concilio de Sárdica aparecían junto a los de Nicea, sin un título independiente que los distinguiera; en los ejemplares africanos, en cambio, figuraban los cánones auténticos de Nicea, pero no aquel canon de Sárdica. Por ello, los obispos africanos no reconocieron que la norma alegada por Roma perteneciera al Concilio de Nicea.2

El episodio no fue una controversia dogmática equivalente a la pelagiana. Afectaba a la identificación de una norma conciliar y a la disciplina de las apelaciones eclesiásticas. Además, el desacuerdo continuó después de la muerte de Zósimo. El asunto de Apiario volvió a ocupar a sus sucesores y mostró la importancia de precisar tanto la autoridad de los concilios como los procedimientos aplicables en cada provincia.2,5

La tensión entre Roma y las sedes metropolitanas también aparece en la relación con la Galia. Zósimo concedió al obispo Patroclo de Arlés una posición destacada, con amplias atribuciones en las provincias de Viena y Narbona y como intermediario entre esas regiones y la Sede Romana. Bonifacio I, su sucesor, redujo después esos derechos y defendió las competencias metropolitanas de los principales obispos provinciales. El cambio refleja las disputas administrativas de la época, no una diferencia sobre el dogma de la Iglesia.5

Disciplina del clero

Una carta de Zósimo a Hesiquio, obispo de Salona, contiene disposiciones sobre la formación y promoción de los clérigos. El documento presenta etapas sucesivas de servicio eclesiástico y establece condiciones de idoneidad para acceder a los distintos grados. Entre sus normas figura que un candidato al episcopado debía conocer las Escrituras.6,7

Estas reglas pertenecen al ámbito de la disciplina y la organización del clero. No deben confundirse con definiciones doctrinales: regulan la selección, la preparación y la conducta de los ministros de la Iglesia. La carta también refleja la preocupación de Zósimo por preservar la formación y la rectitud moral de quienes asumían responsabilidades eclesiásticas.6,7

Escritos y memoria

Además de la Tractoria y de su correspondencia sobre controversias doctrinales y jurisdiccionales, sobreviven cartas dirigidas a obispos de África, la Galia y España. Entre otros asuntos, trataron la situación de un obispo depuesto, el priscilianismo y la ordenación en los distintos grados del clero.2

El Liber Pontificalis atribuye a Zósimo decretos sobre el manípulo de los diáconos, las velas pascuales en las iglesias rurales y la prohibición de que los clérigos acudieran a tabernas. Estas atribuciones forman parte de la tradición sobre su pontificado y se refieren a cuestiones litúrgicas y disciplinares.2

Zósimo fue enterrado en la iglesia funeraria de San Lorenzo in Agro Verano, en Roma. Su pontificado dejó una memoria compleja: una rectificación final en la controversia pelagiana y, al mismo tiempo, un conflicto disciplinar que puso de relieve las tensiones entre la autoridad romana, los sínodos africanos y las estructuras metropolitanas.2

Citas y referencias

  1. Papa n.o 41: San Zósimo, Magisterium AI, Breve historia de los papas de la Iglesia católica, Papa 41 (2024).
  2. Papa San Zósimo, Enciclopedia Católica, Papa San Zósimo (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11
  3. Pelagio y pelagianismo, Enciclopedia Católica, Pelagio y pelagianismo (1913). 2
  4. Capítulo 8 [vii.]- Celestio condenado por Zósimo, Agustín de Hipona, Sobre la gracia de Cristo y sobre el pecado original - Libro II, 8.
  5. Papa San Bonifacio I, Enciclopedia Católica, Papa San Bonifacio I (1913). 2 3
  6. Papa Zósimo, Decretos (Papa Zósimo), 1 (418). 2
  7. B4. Zósimo y León I, Robert J. Geisinger, Canon 1031 1 y madurez presbiteral, 2000, n.o 2, págs. 317-351, 7 (2000). 2
Modificado el 25 de septiembre de 2026 • FideScore™ 8.43 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/tp10n1jj2

Logo Wikitólica
Autor:
Artículo supervisado por el Comité editorial de Wikitólica. Las afirmaciones del artículo están basadas y contrastadas usando fuentes catolicas: escritos patrísticos, de santos, artículos teológicos, documentos históricos, actas de concilios, encíclicas, fuentes magisteriales y documentos oficiales de la Iglesia. Proceso editorial →