El Papado tiene su origen en la institución de un jefe supremo por Cristo mismo, quien confirió este oficio a San Pedro. La continuidad de este cargo en la persona del Romano Pontífice es una doctrina fundamental de la Iglesia Católica1. Jesús designó a Pedro como la «roca» de la Iglesia y le confió la tarea de apacentar a sus ovejas y corderos, estableciéndolo como la fuente visible y duradera de la unidad tanto de los obispos como de todos los fieles2,3,4. Este encargo a Pedro se considera el fundamento del primado papal.
San Pedro: El Primer Papa
San Pedro, un pescador de Galilea, fue el primer mártir que derramó su sangre en Roma, convirtiendo a la ciudad en el centro del cristianismo3. Después de Pedro, la sucesión de obispos de Roma, incluyendo a Lino y Anacleto, continuó su misión1. Los Papas son considerados los sucesores de San Pedro en el obispado de Roma y, por lo tanto, heredan la cabeza suprema de la Iglesia5.
