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Parábola de la red barredera

La parábola de la red barredera es una enseñanza de Jesucristo recogida en Mateo 13,47-50. Presenta el Reino de los cielos como una red que reúne peces buenos y malos y que, al final de los tiempos, permite separar a los justos de los malvados. La imagen anuncia la universalidad de la predicación evangélica, la realidad de una comunidad humana mezclada y el juicio definitivo de Dios.1,2

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreParábola de la red barredera
CategoríaObra
DescripciónJesús compara el Reino de los cielos con una red que captura peces de todas clases para luego separar a justos y malvados al fin del mundo. En Mateo 13,47-50 Jesús dice que una red echada al mar recoge peces buenos y malos; al estar llena se lleva a la orilla, se separan los buenos en cestos y los malos al horno de fuego, simbolizando la predicación universal y el juicio definitivo
Aplicación MoralInvita a la conversión personal, a vivir la fe con obras y caridad, y recuerda que la pertenencia externa a la Iglesia no garantiza salvación sin transformación interior.
Contexto BíblicoMateo 13,47-50
Enseñanzas PrincipalesUniversalidad del llamado evangelístico.; La Iglesia reúne a personas de todas las clases.; El juicio final separará a justos y malvados.; Responsabilidad moral individual.
Interpretación TradicionalSanto Tomás de Aquino ve la red como símbolo de la doctrina evangélica e Iglesia. San Gregorio Magno la interpreta como la Iglesia visible donde conviven fieles y pecadores. San Juan Crisóstomo enfatiza la responsabilidad moral y el juicio final. Orígenes rechaza una clasificación natural del ser humano y subraya la libertad humana.
Texto«El Reino de los cielos es semejante a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases. Cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan, y ponen los buenos en cestos, mientras que tiran los malos...»
TipoParábola

Tabla de contenido

Texto evangélico

Jesús dice:

«El Reino de los cielos es semejante a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases. Cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan, y ponen los buenos en cestos, mientras que tiran los malos. Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los justos y los arrojarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el rechinar de dientes».1

La parábola forma parte del conjunto de enseñanzas de Mateo 13, capítulo dedicado especialmente a los misterios del Reino de Dios. Al igual que la parábola de la cizaña, contiene una explicación explícita acerca del desenlace de la historia humana: la separación final entre quienes viven conforme a Dios y quienes persisten en el mal.

Contexto en el Evangelio de Mateo

Las parábolas del Reino

Mateo 13 reúne varias parábolas que describen distintos aspectos del Reino de los cielos: el sembrador, la cizaña, el grano de mostaza, la levadura, el tesoro escondido, la perla preciosa y la red barredera.

Cada imagen ilumina una dimensión particular:

  • La semilla muestra la expansión de la palabra de Dios.
  • La cizaña y el trigo presentan la convivencia temporal del bien y del mal.
  • El grano de mostaza expresa el crecimiento del Reino.
  • La levadura simboliza su fuerza transformadora.
  • El tesoro y la perla manifiestan su valor incomparable.
  • La red barredera dirige la atención hacia el juicio final.

La red constituye, por tanto, una culminación de la enseñanza del capítulo. La parábola de la cizaña aplaza la separación hasta la cosecha; la parábola de la red muestra esa separación cuando la red llega a la orilla, imagen del final de los tiempos.3

Relación con la pesca de los apóstoles

La imagen de la red enlaza con la vocación de los primeros discípulos. Pedro, Andrés, Santiago y Juan ejercían el oficio de pescadores cuando Jesús los llamó. Cristo les prometió convertirlos en «pescadores de hombres», es decir, en anunciadores del Evangelio y servidores de la llamada universal a la salvación.4

La pesca evangélica no pretende capturar a las personas mediante la fuerza. La red representa la predicación que reúne a hombres y mujeres de pueblos, condiciones sociales y disposiciones espirituales muy diversas. La enseñanza cristiana alcanza a todos, sin quedar restringida a una sola nación o grupo.4

Interpretación de los principales símbolos

La red

La red puede representar la Iglesia y también la doctrina evangélica. Los primeros predicadores fueron pescadores, y la Iglesia recibe la misión de anunciar el Evangelio a todos los pueblos. Santo Tomás de Aquino explica que la red simboliza tanto la enseñanza como la comunidad reunida por esa enseñanza.4

La red no selecciona los peces antes de recogerlos. Su acción alcanza a «toda clase» de personas. Esta universalidad expresa la apertura del Evangelio a sabios y sencillos, ricos y pobres, libres y esclavos, fuertes y débiles. San Gregorio Magno interpreta esa diversidad como una imagen de la Iglesia visible, dentro de la cual conviven personas con diferentes grados de fe, virtud y conversión.2

El mar

El mar representa el mundo presente, caracterizado por su variedad, movimiento e inestabilidad. La red trabaja dentro de ese mundo y reúne a las personas para conducirlas hacia el destino querido por Dios.

La imagen no presenta el mundo como una realidad abandonada a sí misma. La acción del Reino penetra en la historia y alcanza a quienes viven en ella. El Evangelio actúa en medio de una humanidad marcada por el pecado, pero llamada a la comunión con Dios. La predicación cristiana reúne a los hombres dentro del curso de la historia, mientras aguarda la consumación definitiva del Reino.5

Los peces de todas clases

Los peces representan a los seres humanos llamados por el Evangelio. La expresión «de todas clases» indica la universalidad de la convocatoria cristiana y la variedad moral de quienes entran en contacto con la fe.

La parábola no enseña que existan personas buenas o malas por naturaleza, como si cada ser humano perteneciera necesariamente a una categoría moral fija. Orígenes rechaza esa interpretación y recuerda que la responsabilidad moral depende de las decisiones libres: la persona puede obrar bien o mal y recibe alabanza o reproche según su conducta.6

La diferencia entre los peces buenos y malos no procede de una naturaleza humana distinta, sino de la respuesta concreta de cada persona a Dios. La gracia llama a todos, pero la libertad humana puede acoger o rechazar esa llamada.

La red llena

La red llega a la plenitud cuando concluye el curso de la historia. La imagen sugiere que Dios permite que la misión evangelizadora alcance su desarrollo antes del juicio final.

Orígenes relaciona el llenado de la red con la entrada en el Reino de personas procedentes de todos los pueblos. La Iglesia cumple su misión dentro del tiempo, y la separación definitiva no ocurre mientras la historia permanece abierta a la conversión.7

La orilla

Los pescadores llevan la red a la orilla antes de clasificar los peces. La orilla simboliza el final del mundo y el tránsito de la historia temporal hacia su cumplimiento definitivo.

San Gregorio Magno compara el mar con el mundo y la orilla con el fin de los tiempos. Durante la vida presente, el bien y el mal permanecen mezclados; al final, Dios manifestará la verdad de cada existencia y otorgará a cada persona su destino eterno.2

La separación

La selección de los peces representa el juicio de Dios. Los buenos reciben un lugar entre los justos, mientras los malos quedan fuera. La parábola atribuye esta separación a los ángeles, ministros del juicio divino.

La acción angélica no sustituye la autoridad de Cristo. En otras parábolas, Jesús aparece como el pastor que separa las ovejas de las cabras; aquí, los ángeles ejecutan la separación. La diversidad de imágenes muestra distintos aspectos del mismo juicio final.2,8

Los cestos y el horno de fuego

Los cestos representan la acogida de los justos en la vida eterna. En contraste, el horno de fuego expresa la condenación definitiva de quienes mueren apartados de Dios y perseveran en el mal.

El Evangelio utiliza las expresiones «llanto» y «rechinar de dientes» para comunicar la gravedad y el sufrimiento de esa separación. La finalidad de esta advertencia no consiste en alimentar una curiosidad sobre el más allá, sino en llamar a la conversión y a una vida conforme al Evangelio.1,2

Enseñanza sobre la Iglesia

Una comunidad visible y mezclada

La red recoge peces buenos y malos antes de llegar a la orilla. La imagen muestra que la comunidad cristiana histórica incluye personas santas y pecadoras. La pertenencia exterior a la Iglesia no garantiza por sí sola la salvación.

San Juan Crisóstomo insiste en que no basta con haber escuchado la predicación ni con poseer un conocimiento de la fe. La conducta moral tiene un peso decisivo: quien conoce el Evangelio pero persevera voluntariamente en la maldad no alcanza la salvación por el mero hecho de haber sido alcanzado por la red.8

Esta enseñanza evita dos errores opuestos. Por una parte, impide imaginar la Iglesia terrena como una comunidad formada exclusivamente por personas perfectas. Por otra, rechaza la idea de que la adhesión exterior o la simple pertenencia basten sin conversión interior.

La Iglesia como instrumento de salvación

La red también expresa la misión de la Iglesia. La comunidad cristiana recibe de Cristo la tarea de anunciar la verdad, llamar a la conversión y conducir a los seres humanos hacia la vida eterna.

San Gregorio Magno compara la Iglesia con una red entregada a los pescadores, mediante la cual las personas son sacadas de las «olas» del mundo para no perecer en la muerte eterna. La imagen subraya la acción evangelizadora y sacramental de la Iglesia, aunque la parábola concentra su atención en el juicio final.2

La unidad de la Iglesia y la diversidad humana

La red reúne personas muy diferentes. La unidad de la Iglesia no depende de la uniformidad social, cultural o intelectual de sus miembros, sino de la común llamada de Dios y de la comunión en el Evangelio.

Santo Tomás interpreta la red como signo de la amplitud de la ley evangélica. Mientras la antigua alianza estuvo históricamente vinculada a un pueblo determinado, el Evangelio se dirige a todas las naciones.4

Diferencias con la parábola de la cizaña

La parábola de la red y la parábola de la cizaña presentan elementos semejantes: ambas contienen justos y malvados, anuncian una separación futura y culminan con el destino definitivo de unos y otros.

Sin embargo, cada una enfoca un aspecto diferente:

  • La cizaña insiste en la paciencia de Dios durante el tiempo presente.
  • La red destaca la universalidad de la llamada evangélica.
  • La cizaña describe la convivencia del trigo y la mala hierba en el campo.
  • La red muestra la reunión de personas diversas dentro de una misma comunidad.
  • La cizaña relaciona el mal con la acción del enemigo.
  • La red pone el acento en la conducta de quienes han recibido la enseñanza.

San Juan Crisóstomo diferencia ambas parábolas afirmando que la cizaña representa especialmente el error doctrinal, mientras que los peces malos simbolizan a quienes llevan una vida perversa pese a haber conocido el Evangelio.2,8

Santo Tomás, por su parte, interpreta la red como una imagen de quienes permanecen dentro de la comunidad visible, sean buenos o malos. La cizaña puede representar a quienes quedan fuera de la comunión por la oposición de su doctrina.9

Estas interpretaciones no tienen que excluirse por completo. La parábola admite una aplicación amplia a la condición de la Iglesia histórica, formada por miembros fieles y pecadores, mientras que su sentido inmediato dirige la mirada hacia el juicio final.

Dimensión escatológica

El juicio al final de los tiempos

La propia explicación de Jesús sitúa la separación «al fin del mundo». El Reino ya actúa en la historia, pero todavía no ha alcanzado su manifestación plena. La red continúa reuniendo peces hasta que llega el momento establecido por Dios.

La parábola mantiene unidas dos verdades:

  1. El Reino ya está presente, porque la predicación reúne a personas de todas las naciones.
  2. El Reino aún espera su plenitud, porque la separación definitiva entre justos y malvados pertenece al juicio final.

La vida cristiana transcurre dentro de esta tensión entre una salvación ya ofrecida y una consumación que todavía debe llegar.

La revelación de la verdad

Durante la vida terrena, las apariencias pueden ocultar la condición interior de una persona. Algunos pecadores pueden parecer respetables, mientras que algunos justos pueden recibir desprecio o permanecer ocultos. La llegada de la red a la orilla manifiesta la verdad de cada vida ante Dios.

La parábola no autoriza a los hombres a usurpar el juicio definitivo. La tarea cristiana incluye corregir el pecado, proteger la verdad y ejercer el discernimiento prudente, pero la separación absoluta y definitiva corresponde al juicio de Dios.

La realidad de la condenación

Jesús no presenta el destino de los malvados como una mera desaparición ni como una consecuencia irrelevante. El horno de fuego y el llanto expresan la gravedad de la condenación.

San Gregorio Magno afirma que esta advertencia exige temor reverente, porque Cristo habla con claridad para que nadie alegue ignorancia ante la amenaza del castigo eterno.2

La doctrina cristiana sobre el juicio no pretende satisfacer una curiosidad morbosa. Su finalidad pastoral consiste en recordar la seriedad de la libertad, la responsabilidad de los actos humanos y la necesidad de vivir en la amistad con Dios.

Libertad humana y responsabilidad moral

La parábola no presenta a los hombres como peces destinados mecánicamente a la salvación o a la condenación. El Evangelio llama a todos, pero cada persona responde mediante sus decisiones, sus obras y su conversión.

Orígenes insiste en que el bien y el mal no proceden de naturalezas humanas separadas. La Escritura reprende al pecador y alaba al justo precisamente porque ambos poseen responsabilidad moral.6

San Juan Crisóstomo añade que la recepción de la enseñanza cristiana no basta cuando la vida contradice deliberadamente esa enseñanza. La fe debe penetrar en la conducta y producir una existencia conforme a la voluntad de Dios.8

La parábola invita, por tanto, a examinar la propia vida:

  • ¿La fe transforma realmente las decisiones cotidianas?
  • ¿La pertenencia a la Iglesia va acompañada de conversión?
  • ¿La persona acoge la gracia o la rechaza?
  • ¿La esperanza en la misericordia de Dios impulsa a obrar el bien?

Interpretación de los Padres de la Iglesia

San Jerónimo

San Jerónimo relaciona la red con la enseñanza formada por el Antiguo y el Nuevo Testamento. Los apóstoles, como pescadores de hombres, reúnen mediante la predicación a personas buenas y malas. La red permanece extendida en el mar del mundo hasta el momento de la separación definitiva.2

San Gregorio Magno

San Gregorio identifica la red principalmente con la Iglesia. La Iglesia reúne a personas de toda condición y las conduce desde el mundo hacia el Reino celestial. Mientras la red permanece en el mar, los buenos y los malos están juntos; cuando llega a la orilla, los ángeles realizan la separación.2

San Juan Crisóstomo

San Juan Crisóstomo concentra su interpretación en la responsabilidad moral. La parábola advierte contra una confianza superficial en la predicación o en la mera posesión de la fe. Quien conoce a Cristo debe vivir de acuerdo con ese conocimiento.8

También recalca la gravedad del castigo descrito por Jesús. La imagen del horno de fuego impide interpretar la exclusión de los peces malos como una consecuencia leve o provisional.8

Orígenes

Orígenes interpreta la red en relación con la llamada de las naciones y con la acción de los ángeles en el juicio final. Rechaza la idea de que los peces pertenezcan a especies morales inmutables y defiende la responsabilidad de la libertad humana.7,6

Santo Tomás de Aquino

Santo Tomás presenta la red como símbolo de la doctrina evangélica o de la Iglesia. El mar representa el mundo, y la reunión de toda clase de peces expresa la universalidad del Evangelio. La orilla significa el final de los tiempos, cuando la comunidad de los justos alcanzará la paz definitiva.4,9

Aplicación espiritual

Llamada a la conversión

La parábola no invita a clasificar a los demás, sino a examinar la propia vida. Nadie conoce plenamente el corazón ajeno ni puede anticipar el juicio de Dios sobre una persona concreta. La enseñanza dirige la atención hacia la conversión personal.

La presencia dentro de la red no constituye una garantía automática. La participación en la vida cristiana debe ir acompañada de fe viva, caridad y perseverancia en el bien.

Esperanza cristiana

La separación final también contiene una promesa. Dios no confundirá para siempre la justicia con la injusticia. La historia puede parecer dominada por el mal, pero el juicio divino manifestará la verdad y otorgará a los justos la vida eterna.

La esperanza cristiana no consiste en ignorar el sufrimiento ni en negar la responsabilidad humana. Consiste en confiar en que Dios llevará a plenitud su Reino de justicia, amor y paz.5

Responsabilidad evangelizadora

La red recuerda a la Iglesia su misión de anunciar el Evangelio sin excluir a nadie por su origen, condición social o pasado. La universalidad de la llamada no elimina la necesidad de conversión, pero garantiza que toda persona puede recibir la invitación de Cristo.

La comunidad cristiana debe unir la verdad con la misericordia: proclamar el juicio de Dios sin desesperación y anunciar la misericordia sin convertirla en indiferencia ante el pecado.

Presencia en la liturgia y en la catequesis

La parábola aparece en la liturgia y en la catequesis como una enseñanza sobre el juicio final, la responsabilidad moral y la universalidad de la Iglesia. Su brevedad facilita la proclamación, pero sus imágenes poseen una gran densidad teológica.

La red, el mar, la orilla y la separación permiten explicar de forma accesible:

  • La presencia del Reino en la historia.
  • La misión universal de la Iglesia.
  • La convivencia temporal de justos y pecadores.
  • La necesidad de una fe acompañada por obras.
  • La certeza del juicio final.
  • La realidad de la vida eterna y de la condenación.

La parábola conserva así una doble orientación: ofrece esperanza a quienes buscan vivir en fidelidad a Dios y advierte a quienes pretenden separar la fe de la conversión moral.

Sentido teológico

La parábola de la red barredera presenta una visión completa de la historia de la salvación. El Reino de Dios entra en el mundo mediante la predicación del Evangelio; reúne a personas de todas las naciones; permite durante un tiempo la coexistencia del bien y del mal; y culmina con el juicio definitivo.

Su enseñanza central puede formularse así: la llamada de Dios es universal, la Iglesia reúne a justos y pecadores durante la historia, pero el juicio final manifestará la respuesta verdadera de cada persona al Evangelio.

La red no anuncia una selección arbitraria. Revela la justicia de Dios, que conoce las obras y el corazón humano, y llama a cada persona a vivir desde ahora la conversión, la fe y la caridad que corresponden a quienes esperan ser acogidos en los cestos del Reino.

Citas y referencias

  1. La Santa Biblia, La Nueva Versión Revisada Estándar, Edición Católica (NRSV-CE). La Santa Biblia, Mateo 13:47-13:50 (1993). 2 3
  2. Capítulo 13, Tomás de Aquino. Catena Aurea sobre Mateo, 13.11 (1272). 2 3 4 5 6 7 8 9 10
  3. Parábolas. Enciclopedia Católica, Parábolas (1913).
  4. Capítulo 13, Tomás de Aquino. Comentario sobre Mateo, 13:47 (1272). 2 3 4 5
  5. Papa Juan Pablo II. 15 de noviembre de 1980: Viaje apostólico a la Alemania Occidental, Misa en Colonia - Homilía, 2 (1980). 2
  6. B11. La parábola de la red de arrastre, Orígenes de Alejandría. Comentario sobre Mateo, 13. 2 3
  7. B12. Las Sagradas Escrituras comparadas a una red, Orígenes de Alejandría. Comentario sobre Mateo, 14. 2
  8. Juan Crisóstomo. Homilía 47 sobre Mateo, 3. 2 3 4 5 6
  9. La parábola de la viña, Matthew L. Martin. Las dimensiones del Reino de los Cielos en el Comentario del Santo Tomás de Aquino sobre Mateo, 17 (2021). 2
Modificado el 16 de septiembre de 2026 • FideScore™ 9.93Citar este artículoPaq. Scorm (LMS)Sugerir mejoraCompartir artículoImprimir artículoGenerar QRInstalar aplicaciónark:28736/qw14hk407

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