Texto del Evangelio de Lucas
«Entonces Jesús les contó una parábola para mostrarles que debían orar siempre y no desanimarse. Les dijo: ‘En una ciudad había un juez que no temía a Dios ni respetaba a las personas. En aquella ciudad había una viuda que lo asediaba diciendo: “Hazme justicia contra mi adversario”. Durante un tiempo él se negó, pero después dijo consigo mismo: “Aunque no tenga temor de Dios ni respeto a nadie, porque esta viuda me molesta, le concederé justicia, no sea que siga viniendo y me agote.”
Y él dijo: «Escuchad lo que dice el juez injusto. ¿Acaso Dios no hará justicia a sus escogidos que claman a él día y noche? ¿No tardará mucho en ayudarles? Yo os digo que pronto les concederá justicia».»*1
Contexto social de la viuda
En la cultura judía del siglo I, la viuda era una de las categorías más vulnerables (orphan, extranjero). Sin herencia ni protección familiar, dependía de la justicia pública. El juez descrito, «que no temía a Dios ni respetaba a las personas», representa la corrupción y la falta de imparcialidad que amenazaba a los más necesitados. La insistencia de la viuda muestra cómo, ante la injusticia humana, la oración se convierte en la única vía de defensa y esperanza2.
