La enciclopedia católica en español

Parábola de los viñadores homicidas

La parábola de los viñadores homicidas, también llamada parábola de los malos viñadores, presenta a Dios como dueño de una viña confiada a unos arrendatarios que rechazan y maltratan a sus enviados hasta matar al hijo del propietario. Jesús utiliza esta imagen para anunciar su pasión, denunciar la infidelidad de los dirigentes religiosos y revelar la constitución de un nuevo pueblo llamado a ofrecer a Dios frutos de justicia y santidad.

Parable of the wicked husbandmen (October
Ver información de la imagenParábola de los labradores impíos (octubre, c. 1580, www.khm.at/de/object/d7a84628c0, Marten van Valckenborch, Dominio Público). 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreParábola de los viñadores homicidas
CategoríaObra
DescripciónDios, dueño de una viña, la entrega a arrendatarios que maltratan a sus enviados y matan al hijo del propietario; la historia anuncia la pasión de Cristo y denuncia la infidelidad de los dirigentes religiosos. El propietario planta una viña, la protege y la arrenda. Enviando criados y finalmente a su hijo, los viñadores los golpean, humillan y matan. Dios destruye a los malos viñadores y entrega la viña a otros que den frutos
Referencias
  • Mateo 21:33-46
  • Marcos 12:1-12
  • Lucas 20:9-19
AutorJesús
ContextoJesús la pronuncia en Jerusalén, después de la confrontación con los sumos sacerdotes y fariseos, poco antes de su pasión.
Contexto HistóricoParte de las controversias de Jesús en el siglo I, registradas en los Evangelios sinópticos.
Enseñanzas PrincipalesPaciencia de Dios; deber del pastor de producir frutos; rechazo de Cristo como piedra angular; misión universal de la Iglesia
ImportanciaFundamental para la teología sobre la continuidad Israel-Iglesia y usada en la liturgia de la Palabra y la catequesis pasional.
InfluenciaInterpretada por San Jerónimo, San Beda, San Juan Crisóstomo y Santo Tomás de Aquino en la Catena aurea y otros comentarios patrísticos.
TemaJuicio divino, rechazo del Hijo, responsabilidad de los líderes, frutos del Reino
TipoParábola

Tabla de contenido

Relato evangélico

La parábola aparece en los tres Evangelios sinópticos:

  • Mateo 21,33-46.
  • Marcos 12,1-12.
  • Lucas 20,9-19.

Jesús cuenta que un propietario plantó una viña, la protegió con una cerca, excavó un lagar y levantó una torre. Después la arrendó a unos viñadores y marchó lejos. Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió criados para recibir la parte correspondiente de los frutos.

Los viñadores golpearon a uno, mataron a otro y apedrearon a un tercero. El propietario envió más criados, pero los arrendatarios volvieron a maltratarlos. Finalmente mandó a su hijo, pensando que respetarían su autoridad. Los viñadores, sin embargo, lo reconocieron como heredero y decidieron matarlo para apoderarse de la herencia.

En la versión de Mateo, arrojaron al hijo fuera de la viña y lo mataron. En Marcos y Lucas también aparece la expulsión y muerte del hijo, un detalle que anticipa la pasión de Cristo fuera de la ciudad de Jerusalén. El propietario acaba con los viñadores y entrega la viña a otros que le proporcionarán los frutos en el momento oportuno.1,2,3

Contexto narrativo

La parábola forma parte de las controversias de Jesús en Jerusalén, poco antes de su pasión. En Mateo, Jesús la pronuncia después de que los sumos sacerdotes y los ancianos cuestionaran la autoridad con la que actuaba. En Marcos y Lucas, el relato aparece también dentro de una confrontación con las autoridades religiosas.

Los dirigentes comprenden que la parábola los acusa directamente. Mateo afirma que los sumos sacerdotes y los fariseos entendieron que Jesús hablaba de ellos; Marcos atribuye la misma reacción a quienes lo escuchaban, y Lucas a los escribas y sumos sacerdotes. Querían detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba profeta.1,2,3

La parábola no presenta una condena indiscriminada de todo el pueblo judío. El reproche se dirige a los responsables que han recibido una misión espiritual y la utilizan contra el dueño de la viña y contra sus enviados. Esta distinción resulta esencial para una lectura cristiana responsable: Jesús, sus apóstoles y la primera comunidad cristiana pertenecían al pueblo de Israel, y la parábola denuncia la infidelidad de determinados dirigentes, no una supuesta culpabilidad colectiva de todos los judíos.

La imagen bíblica de la viña

La viña como imagen de Israel

La imagen de la viña posee una larga tradición en la Sagrada Escritura. Isaías describe a Israel como la viña que Dios plantó y cuidó, pero que produjo frutos amargos en lugar de justicia. La interpretación cristiana antigua identificó la viña del Evangelio con la casa de Israel, mientras que los viñadores representaban a quienes ejercían responsabilidades sobre el pueblo.4,5,6

La parábola evangélica modifica el centro de la acusación. En Isaías, la denuncia recae especialmente sobre la viña por sus frutos; en los Evangelios, el foco se concentra en los viñadores, que se apropian de aquello que pertenece a Dios. La viña continúa siendo valiosa: el problema reside en la administración infiel.

La cerca, el lagar y la torre

Los detalles iniciales expresan el cuidado providente de Dios:

  • La cerca representa la protección divina y, en diversas interpretaciones patrísticas, la Ley, la ciudad o la custodia concedida a Israel.
  • El lagar evoca el altar y el lugar donde los frutos de la viña alcanzan su destino.
  • La torre puede representar el templo, la Ley o el puesto de vigilancia desde el que se espera la venida del Señor.
  • Los viñadores simbolizan a quienes reciben la responsabilidad de guiar al pueblo y custodiar los dones de Dios.

Estas correspondencias no funcionan como un código rígido en el que cada detalle posea un único significado obligatorio. Los Padres ofrecen varias interpretaciones complementarias. Orígenes, por ejemplo, relaciona la viña con el Reino de Dios y con la doctrina contenida en la Escritura; san Jerónimo vincula la torre con el templo; otros autores identifican a los viñadores con sacerdotes, doctores y dirigentes del pueblo.7,6

Los criados y los profetas

El propietario envía repetidamente a sus criados para recibir los frutos. La tradición cristiana ha visto en ellos a los profetas y a los mensajeros de Dios que llamaron a Israel a la conversión.

El rechazo progresa en tres formas:

  1. Golpear al enviado.
  2. Humillarlo o herirlo.
  3. Matarlo.

La repetición muestra la paciencia de Dios. El propietario no responde al primer rechazo con una destrucción inmediata, sino que vuelve a enviar mensajeros. San Juan Crisóstomo interpreta esta insistencia como una manifestación de la providencia divina: Dios no abandona a quienes han rechazado a sus enviados, sino que continúa llamándolos a la conversión.8

La tradición patrística también relaciona las sucesivas tandas de criados con las grandes etapas de la revelación: Moisés, David y los profetas. Esta lectura aparece especialmente desarrollada en la Catena aurea, que entiende los distintos enviados como una representación de los maestros y profetas enviados a lo largo de la historia de Israel.5,7

El hijo amado

El momento decisivo llega cuando el dueño envía a su hijo. Marcos lo llama «hijo amado», expresión que recuerda las manifestaciones del Padre en el bautismo y en la transfiguración de Jesús. Lucas conserva también el título de hijo amado, mientras Mateo habla del hijo enviado como heredero.1,2,3

Los viñadores reconocen que aquel hombre no es un criado más: es el heredero. Su crimen nace de la pretensión de apropiarse de la viña. Quieren eliminar al heredero para convertir en propiedad propia aquello que pertenece al dueño.

La interpretación cristológica resulta clara. El hijo representa a Jesucristo, el Hijo único enviado por el Padre. Su muerte fuera de la viña anticipa la crucifixión de Jesús fuera de Jerusalén. San Ambrosio describe a Cristo como heredero porque recibe todas las cosas del Padre, pero también como aquel que establece la nueva alianza mediante su muerte.5

La parábola no presenta la muerte de Jesús como un accidente ni como una derrota definitiva. La violencia de los viñadores conduce al cumplimiento del designio salvador: precisamente el rechazado se convertirá en fundamento de una obra nueva.

La piedra rechazada

Después de narrar la muerte del hijo, Jesús cita el Salmo 118:

«La piedra que desecharon los constructores se ha convertido en piedra angular; es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente».1,2,3

La imagen de la piedra angular expresa la inversión realizada por Dios. Los constructores consideran inútil una piedra, pero Dios la coloca como fundamento. La tradición apostólica aplicó esta imagen a Cristo rechazado y resucitado, fundamento de la Iglesia y punto de unión entre pueblos.

La piedra posee también una dimensión de juicio. Quien tropieza con ella queda quebrantado, y quien recibe su caída encima queda aplastado. La expresión no anuncia una venganza caprichosa, sino la gravedad de rechazar al enviado de Dios. Cristo no puede reducirse a una figura secundaria: ante él, la persona debe aceptar o rechazar la verdad del Reino.

«El Reino de Dios será entregado a un pueblo»

Mateo añade una declaración que no aparece con la misma formulación en Marcos y Lucas:

«El Reino de Dios se os quitará a vosotros y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».1

La frase no significa que Dios haya abandonado su promesa ni que la Iglesia pueda despreciar las raíces judías de la fe cristiana. La viña pertenece siempre al dueño. Dios puede confiar su cuidado a otros administradores, pero nadie adquiere sobre ella una propiedad absoluta.

El «pueblo» que recibe la viña queda definido por su fruto. La pertenencia al Reino exige una respuesta concreta: fe, conversión, obediencia, justicia y caridad. La nueva comunidad no recibe la viña para disfrutar de sus privilegios, sino para servir al propietario y entregar los frutos en el momento debido.

La tradición cristiana identificó a esos nuevos viñadores con los apóstoles y con la comunidad de los creyentes, formada por judíos y gentiles. La Catena aurea interpreta la entrega de la viña a otros como la expansión de la fe mediante la predicación apostólica y la incorporación de los pueblos al Reino de Dios.7

La relación entre Israel y la Iglesia

La parábola ha desempeñado un papel importante en la teología cristiana sobre la continuidad entre Israel y la Iglesia. Una lectura superficial podría convertirla en una oposición absoluta entre ambos. La lectura católica exige mayor precisión.

La salvación cristiana nace de las promesas hechas a Israel y alcanza su plenitud en Cristo. Jesús no presenta a Dios como alguien que abandona su proyecto, sino como el dueño que juzga la infidelidad de quienes administran sus dones y abre una misión universal. La Iglesia recibe la responsabilidad de anunciar el Evangelio, pero también queda sometida al mismo juicio: debe producir frutos.

La parábola, por tanto, no autoriza la arrogancia cristiana. La Iglesia no puede contemplar a los antiguos viñadores con desprecio, porque también ella puede caer en la tentación de apropiarse de la viña, silenciar a los profetas y rechazar al Señor. El relato funciona como una advertencia permanente contra toda forma de abuso religioso.

Temas teológicos principales

La paciencia de Dios

El propietario envía un mensajero tras otro. La reiteración revela una paciencia que busca la conversión incluso ante la violencia. Dios no confunde misericordia con indiferencia: concede tiempo, pero finalmente pide cuentas.

La demora del juicio no significa aprobación del mal. Los Padres interpretan la aparente ausencia del propietario como una forma de permitir la libertad humana y ofrecer una oportunidad prolongada de arrepentimiento.5,6

La responsabilidad de los pastores

Los viñadores reciben una misión, no una propiedad. Quienes ejercen autoridad religiosa deben trabajar para el dueño y entregar los frutos a Dios. La parábola denuncia la corrupción del liderazgo cuando los responsables buscan poder, prestigio o control en lugar de servir.

Este principio alcanza a todos los ministerios eclesiales. Obispos, sacerdotes, religiosos, catequistas, padres y educadores cristianos administran dones que no les pertenecen. La autoridad cristiana solo resulta legítima cuando conduce hacia Cristo.

El rechazo de Cristo

El hijo representa la culminación de los mensajeros enviados. El rechazo de Jesús constituye el punto máximo de la resistencia humana a Dios. Los viñadores no actúan por simple ignorancia: perciben la identidad del heredero y pretenden eliminarlo.

La muerte de Cristo, sin embargo, no impide el cumplimiento del plan divino. La piedra rechazada se convierte en piedra angular. El Evangelio une así pasión, resurrección y misión universal.

Los frutos del Reino

El propietario busca frutos, no palabras vacías ni privilegios heredados. El Reino produce obras visibles: justicia, misericordia, humildad, fidelidad, servicio y amor al prójimo.

La parábola invita a examinar la vida cristiana con una pregunta concreta: ¿qué frutos recibe Dios de la viña que ha confiado? La respuesta no depende solo de la pertenencia externa a una comunidad, sino de la conversión efectiva.

Interpretación de los Padres de la Iglesia

La exégesis patrística conserva una lectura profundamente cristológica y eclesial de la parábola.

San Jerónimo identifica la viña con Israel y relaciona la cerca con la protección divina, el lagar con el altar y la torre con el templo.6

San Beda interpreta a los criados como Moisés, David y los profetas, y entiende la entrega de la viña a otros como la misión confiada a los apóstoles. Para él, Cristo, rechazado y muerto, se convierte en fundamento de una comunidad formada por pueblos diversos.7

San Juan Crisóstomo contempla en el relato la providencia de Dios, la persecución de los profetas, la muerte del Hijo, la llamada de los gentiles y la gravedad del rechazo de Cristo.8

Santo Tomás de Aquino, al transmitir estas interpretaciones en la Catena aurea, conserva una lectura amplia de la viña: puede representar Israel, la Escritura, el Reino de Dios e incluso la vida de cada persona, llamada a producir frutos de amor y santidad.5,6

Actualidad espiritual

La parábola conserva una fuerza particular para la vida de la Iglesia:

  • Recuerda que Dios es el dueño, no las personas que administran sus bienes.
  • Invita a acoger a los mensajeros que llaman a la conversión.
  • Advierte contra la apropiación del poder espiritual.
  • Exige que la fe produzca frutos concretos.
  • Presenta a Cristo como fundamento de toda la comunidad cristiana.
  • Llama a vivir la autoridad como servicio.

También ofrece un criterio para discernir la autenticidad religiosa. Una comunidad puede poseer estructuras, tradición y prestigio, pero no cumple su misión si no produce justicia, misericordia y santidad. La viña pertenece a Dios y debe permanecer abierta a sus llamadas.

Importancia litúrgica y catequética

La parábola aparece en la liturgia de la Palabra y ocupa un lugar relevante en la catequesis sobre la pasión de Cristo, la historia de la salvación y la misión de la Iglesia. Su estructura permite presentar de forma unitaria:

  1. La elección y el cuidado de Israel.
  2. La misión de los profetas.
  3. El envío del Hijo.
  4. El rechazo y la muerte de Jesús.
  5. La resurrección como exaltación de la piedra rechazada.
  6. La misión universal de la Iglesia.
  7. La exigencia de producir frutos.

La enseñanza final no consiste simplemente en identificar a los malos viñadores con personajes del pasado. Jesús dirige la parábola a todo creyente que recibe una responsabilidad y olvida que deberá rendir cuentas ante Dios.

Conclusión

La parábola de los viñadores homicidas anuncia que Dios cuida con paciencia su viña, envía profetas y culmina su llamada con el envío de su Hijo amado. El rechazo y la muerte de Cristo no frustran el plan divino: el Hijo rechazado se convierte en la piedra angular y abre el Reino a todos los pueblos.

La parábola contiene una advertencia para toda autoridad religiosa y para cada cristiano. Nadie puede apropiarse de la viña, sustituir al dueño ni vivir de sus frutos sin entregarlos. Dios busca un pueblo que acoja a Cristo y produzca frutos dignos del Reino.

Citas y referencias

  1. La Santa Biblia, The New Revised Standard Version, Catholic Edition (NRSV-CE). La Santa Biblia, Mateo 21:33-21:46 (1993). 2 3 4 5
  2. La Santa Biblia, The New Revised Standard Version, Catholic Edition (NRSV-CE). La Santa Biblia, Marcos 12:1-12:12 (1993). 2 3 4
  3. La Santa Biblia, The New Revised Standard Version, Catholic Edition (NRSV-CE). La Santa Biblia, Lucas 20:9-20:19 (1993). 2 3 4
  4. Parábolas, Enciclopedia Católica, Parábolas (1913).
  5. Capítulo 20, Tomás de Aquino. Catena Aurea sobre Lucas, 20.2 (1272). 2 3 4 5
  6. Capítulo 21, Tomás de Aquino. Catena Aurea sobre Mateo, 21.6 (1272). 2 3 4 5
  7. Capítulo 12, Tomás de Aquino. Catena Aurea sobre Marcos, 12.1 (1272). 2 3 4
  8. Matt. XXI, 33-44, Juan Crisóstomo. Homilía 68 sobre Mateo, 1. 2
Modificado el 15 de septiembre de 2026 • FideScore™ 9.84Citar este artículoPaq. Scorm (LMS)Sugerir mejoraCompartir artículoImprimir artículoGenerar QRInstalar aplicaciónark:28736/7768pf466

⭐ Encuéntranos en Google Añade Wikitólica como fuente y verás más nuestros artículos.
Logo Wikitólica
Autor:
Artículo supervisado por el Comité editorial de Wikitólica. Las afirmaciones del artículo están basadas y contrastadas usando fuentes catolicas: escritos patrísticos, de santos, artículos teológicos, documentos históricos, actas de concilios, encíclicas, fuentes magisteriales y documentos oficiales de la Iglesia. Proceso editorial →