Texto evangélico
En el Evangelio de San Lucas, Jesús relata que una viuda acude repetidamente a un juez que «no temía a Dios ni respetaba a los hombres» para solicitar justicia contra su adversario. El juez, cansado de sus insistencias, finalmente le concede lo que pide, no por compasión, sino porque la molestaba1. Jesús concluye que, si incluso un juez corrupto cede ante la persistencia, cuánto más Dios, que es justo y misericordioso, escuchará a sus elegidos que claman día y noche1.
Referencias del Catecismo
El Catecismo de la Iglesia Católica subraya que «debemos siempre orar y no desfallecer» (cf. Lucas 18, 1) como una obligación para los cristianos, vinculando la parábola con la vida de oración permanente2.
