Jesús solía enseñar a las multitudes congregadas a su alrededor utilizando parábolas, un rasgo característico de su ministerio1,6. En el Evangelio de Mateo, la Parábola del Sembrador abre una serie de parábolas del Reino de los Cielos1,7.
¿Por qué Jesús Hablaba en Parábolas?
Cuando los discípulos preguntaron a Jesús por qué hablaba a las multitudes en parábolas, Él respondió que a ellos les había sido dado a conocer los secretos del Reino de los Cielos, pero a los que estaban «fuera» todo les resultaba enigmático1,6. Jesús explicó que su uso de las parábolas cumplía la profecía de Isaías: «verán, pero no percibirán, y oirán, pero no entenderán»1,8.
Los Padres de la Iglesia y los teólogos entienden que esta forma de enseñanza tenía un doble propósito:
Revelar a los Discípulos: A los elegidos, las parábolas revelaban los misterios celestiales y la presencia secreta del Reino en el mundo1,8,6.
Ocultar a los Obstinados: Para aquellos que eran indiferentes o pecadores obstinados (como los fariseos), las parábolas resultaban en un juicio de ceguera, ya que su corazón se había embotado1,8.
San Juan Crisóstomo señala que Jesús compartió esta parábola para animar a sus discípulos, enseñándoles que, aunque la Palabra fuera rechazada por muchos, no debían desesperar, ya que el mismo Señor, sabiendo que esto sucedería, no cesó de sembrar9.

