La parábola se encuentra en el Evangelio de Mateo, capítulo 13, que es conocido como el «Discurso de las Parábolas»1. Jesús presenta esta parábola a las multitudes, y más tarde, en privado, ofrece la explicación detallada a sus discípulos (Mateo 13:36-43)1.
El Relato de la Parábola
Jesús compara el Reino de los Cielos con un hombre que sembró buena semilla en su campo1,6. Mientras los hombres dormían, un enemigo vino y sembró cizaña (weeds o tares) entre el trigo y se marchó1,6. Cuando las plantas crecieron y dieron fruto, la cizaña se hizo visible1. Los siervos del amo, al notar la presencia de la cizaña, preguntaron si debían arrancarla1. El amo respondió: «No; no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. Dejad que crezcan juntas hasta la siega; y al tiempo de la siega diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla, pero el trigo recogedlo en mi granero» (Mateo 13:29-30)1.
La Explicación de Jesús
A petición de sus discípulos, Jesús mismo proporciona la clave interpretativa de la parábola1,7,8.
El Sembrador de la buena semilla: Es el Hijo del Hombre, Jesucristo1,9.
La Cizaña (weeds o tares): Son los hijos del maligno (los malvados)1,9.
La Cosecha (harvest): Es el fin del mundo o el fin de la era1,9,8.
Al final de los tiempos, los ángeles serán enviados a recoger de Su Reino todo lo que cause pecado y a los malhechores, arrojándolos al horno de fuego1,9,10. Entonces, los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre1,9.

