Las congregaciones eran organismos especializados en materias doctrinales, disciplinares, sacramentales, pastorales y administrativas. Estaban dirigidas ordinariamente por un prefecto y ejercían competencias definidas por la Constitución y por las normas particulares de cada organismo.
Congregación para la Doctrina de la Fe
La Congregación para la Doctrina de la Fe tenía como misión promover y proteger la doctrina sobre la fe y las costumbres. Examinaba cuestiones doctrinales, vigilaba la integridad de la enseñanza católica y actuaba ante errores o problemas que podían afectar a la unidad de la fe.
Su competencia se relacionaba con la custodia del depósito de la fe, la promoción de la reflexión teológica y el examen de determinadas cuestiones doctrinales planteadas por obispos, teólogos u otras instancias eclesiales.
Congregación para las Iglesias Orientales
La Congregación para las Iglesias Orientales atendía los asuntos propios de las Iglesias católicas orientales que debían remitirse a la Sede Apostólica. Su competencia comprendía cuestiones relativas a la estructura y organización de esas Iglesias, el ejercicio de sus funciones de enseñar, santificar y gobernar, y la situación jurídica de sus fieles.
También intervenía en los informes quinquenales y en las visitas ad limina de los obispos orientales. Su actividad debía coordinarse con otros dicasterios cuando una cuestión afectaba simultáneamente a fieles de las Iglesias orientales y de la Iglesia latina.
Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos
Este organismo regulaba y promovía la liturgia de la Iglesia latina y vigilaba la disciplina de los sacramentos. Su trabajo incluía la revisión de libros litúrgicos, la protección de la dignidad del culto y la aplicación de las normas sacramentales.
También examinaba determinados asuntos relacionados con la validez o la nulidad de la ordenación sagrada y con la disolución del matrimonio rato y no consumado, dentro de las competencias establecidas por el derecho.
Congregación para las Causas de los Santos
La Congregación para las Causas de los Santos estudiaba los procesos de beatificación y canonización. Examinaba la fama de santidad, el martirio, las virtudes heroicas y los milagros atribuidos a la intercesión de los candidatos.
Asimismo, atendía cuestiones relacionadas con las reliquias sagradas y con su autenticidad, conservación y culto legítimo.
Congregación para los Obispos
La Congregación para los Obispos trataba los asuntos relativos a la constitución, organización y gobierno de las diócesis latinas, así como la provisión de numerosas sedes episcopales. También estudiaba las relaciones de los obispos con la Sede Apostólica y otros asuntos vinculados con la vida de las Iglesias particulares.
Su actividad no sustituía el gobierno propio de los obispos diocesanos. La congregación ayudaba al Papa en el ejercicio de su responsabilidad universal y en la atención a las necesidades de las diócesis.
Congregación para la Evangelización de los Pueblos
La Congregación para la Evangelización de los Pueblos coordinaba la actividad misionera de la Iglesia en los territorios dependientes de su competencia. Promovía la reflexión teológica y espiritual sobre la misión, apoyaba la formación del clero y de los agentes pastorales, y fomentaba la cooperación misionera entre las Iglesias.
Su finalidad no consistía en centralizar toda la actividad evangelizadora, sino en fortalecer la implantación de la Iglesia y la colaboración entre comunidades con diferentes recursos y experiencias pastorales.
Congregación para el Clero
La Congregación para el Clero atendía materias relacionadas con la vida y el ministerio de los presbíteros y diáconos, la organización parroquial, los consejos presbiterales y otras asociaciones clericales.
También tenía competencias relativas a la catequesis y a determinados aspectos de la administración de los bienes eclesiásticos vinculados con las parroquias y otras instituciones pastorales.
Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica
Este organismo atendía la vida, la disciplina y el apostolado de los institutos religiosos, de los institutos seculares y de las sociedades de vida apostólica. Trataba asuntos relacionados con la erección, aprobación, gobierno y renovación de esas instituciones.
Su misión incluía proteger el carisma propio de cada instituto y promover su fidelidad a la Iglesia, a sus fundadores y a las exigencias de la vida consagrada.
Congregación de los Seminarios y de las Instituciones de Estudios
La congregación competente en materia de seminarios y centros de estudios promovía la formación sacerdotal y la educación católica. Examinaba los principios de la formación eclesiástica y favorecía la calidad académica, espiritual y pastoral de los seminarios y de las instituciones educativas.
La formación debía integrar doctrina, vida espiritual, madurez humana y preparación para el ministerio pastoral.