Antecedentes
La necesidad de una reforma surgió tras el Concilio Vaticano II, que enfatizó la dimensión pastoral de la Iglesia y la necesidad de una Curia que sirviera al ministerio petrino y a los obispos locales1. San Juan Pablo II retomó la visión de Pablo VI, quien describió la Curia como «un cenáculo» al servicio del Petrus y de la Iglesia universal2.
Propósito de la carta
Pastor Bonus busca «fortalecer la comunión entre el Papa y los pastores de la Iglesia, facilitando la misión universal del Pontífice»3. El documento subraya que la Curia no posee poder propio, sino que actúa como instrumento del Papa, sirviendo a la unidad y a la salvación de almas1.
