El Pater Noster tiene sus raíces en las enseñanzas de Jesucristo, quien la transmitió a sus discípulos cuando le pidieron que les enseñara a orar1,2,3,4. Este evento se narra en el Evangelio de Lucas (Lc 11,1-4), donde Jesús ofrece una versión más breve de cinco peticiones5. El Evangelio de Mateo (Mt 6,9-13), por su parte, presenta una versión más desarrollada con siete peticiones, que es la que la tradición litúrgica de la Iglesia ha adoptado y utilizado universalmente3,6,5.
Es probable que Jesús haya enseñado esta oración en más de una ocasión, lo que explicaría las ligeras diferencias entre las versiones de Mateo y Lucas6. La versión de San Mateo se integró desde los inicios en los propósitos litúrgicos de la Iglesia, como lo evidencia la Didaché6. La oración no es un plagio de oraciones judías contemporáneas a Cristo, ya que las similitudes son parciales y no hay evidencia concluyente de que esas oraciones judías fueran anteriores6.

