La paternidad responsable abarca diversas facetas, todas ellas interconectadas y orientadas al bien integral de la familia y de la sociedad.
Discernimiento y Decisión Consciente
Los cónyuges tienen el deber de deliberar profundamente y con espíritu de fe sobre el tamaño de su familia. Esta decisión no puede dejarse al azar, sino que debe ser un acto de responsabilidad humana, sopesando todas las circunstancias y requisitos impuestos por ellas, con prudencia y plena conciencia. Se deben considerar las condiciones físicas, económicas, psicológicas y sociales, así como el bien de los hijos ya nacidos, los futuros, la familia, la sociedad y la Iglesia,,,.
Apertura Generosa a la Vida
Una característica esencial de la paternidad responsable es la apertura generosa a nuevas vidas,. Las familias numerosas son una alegría para la Iglesia y una expresión de la fecundidad del amor. Esta generosidad debe ir acompañada de la conciencia de lo que implica la crianza de los hijos, considerando las realidades sociales y demográficas, así como la situación y los deseos legítimos de la pareja.
Regulación de la Fertilidad
La regulación de los nacimientos es un aspecto de la paternidad y maternidad responsables. La Iglesia promueve el uso de métodos naturales de regulación de la fertilidad, basados en las leyes de la naturaleza y la incidencia de la fertilidad,,. Estos métodos respetan el cuerpo de los cónyuges, fomentan la ternura entre ellos y favorecen la educación de una auténtica libertad. En contraste, los medios moralmente inaceptables, como la esterilización directa o la anticoncepción, no están justificados, incluso si las intenciones de los cónyuges son legítimas. La anticoncepción es incompatible con la actitud parental, ya que no permite una entrega total y sin restricciones de sí mismo.
Educación de los Hijos
La paternidad responsable no termina con la transmisión de la vida, sino que se extiende a la educación integral de los hijos,. Los padres son los principales y primeros educadores de sus hijos,. Este deber es grave y un derecho primario e inalienable que nadie puede arrebatarles. La educación abarca la formación en la fe cristiana, la oración, la madurez personal, el respeto por la vida, la sexualidad y el amor según su verdadero significado,,,. El ejemplo de comportamiento cristiano maduro de los padres, así como su relación mutua y con otros miembros de la familia y la sociedad, son los mejores medios para criar a un hijo.
El Rol de la Madre y el Padre
Ambos padres son necesarios para el desarrollo integral y armonioso del niño. La madre, con su ternura y compasión, ayuda al niño a crecer en confianza y a experimentar el mundo como un lugar bueno y acogedor. El padre, por su parte, ayuda al niño a percibir los límites de la vida, a abrirse a los desafíos del mundo exterior y a comprender la necesidad del trabajo y el esfuerzo. La presencia clara y bien definida de ambas figuras, femenina y masculina, crea el ambiente más adecuado para el crecimiento del niño.