La palabra patripasionismo procede de las voces latinas Pater («Padre») y passio («pasión» o «sufrimiento»): designa, por tanto, la atribución al Padre del sufrimiento de la cruz. En Occidente, los adversarios de los monarquianistas modalistas emplearon el nombre de patripasionistas; en Oriente, a esos grupos se los conoció habitualmente como sabelianos.1
El nombre expresa la consecuencia que sus críticos extraían de la doctrina modalista: si Padre e Hijo no son personas realmente distintas, sino modos o manifestaciones de un único sujeto divino, entonces quien nace y muere como Hijo sería, en realidad, el Padre. La Enciclopedia Católica de 1913 caracteriza así el modalismo: sus partidarios exageraban la unidad divina hasta reducir al Padre y al Hijo a una sola persona, que aparecía en la tierra como Hijo.1


