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Patripassianismo

El patripasionismo fue una corriente cristiana de los siglos II y III vinculada al modalismo, doctrina que confundía las personas del Padre y del Hijo. Sus adversarios la acusaron de sostener que el Padre mismo se había encarnado y había padecido la crucifixión. La controversia contribuyó a precisar la enseñanza cristiana sobre la distinción entre las personas de la Trinidad y sobre quién sufrió en la pasión de Cristo.1,2

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombrePatripassianismo
CategoríaTérmino
Nombre CompletoPatripasionismo
DescripciónDoctrina de los siglos II y III que atribuía al Padre el sufrimiento de la cruz. Corriente cristiana vinculada al modalismo que confundía las personas del Padre y del Hijo, sosteniendo que el Padre mismo se había encarnado y había padecido la crucifixión
Año de Condena382
Doctrinas RelacionadasModalismo, Monarquianismo, Sabelianismo
Importancia TeológicaMuestra las dificultades de expresar a la vez la unidad de Dios y la distinción entre sus personas, ayudando a precisar la enseñanza cristiana sobre la Trinidad.
LugarRoma y Cartago
OrigenSurgió en el marco de las controversias sobre la monarquía divina.
Personas relacionadasNoeto, Epígono, Cleómenes, Praxeas
Personas RelacionadasHipólito de Roma, Tertuliano, Orígenes
TemaTrinidad, Encarnación, Impasibilidad divina
TipoHerejía, Siglos II y III

Tabla de contenido

Nombre y significado

La palabra patripasionismo procede de las voces latinas Pater («Padre») y passio («pasión» o «sufrimiento»): designa, por tanto, la atribución al Padre del sufrimiento de la cruz. En Occidente, los adversarios de los monarquianistas modalistas emplearon el nombre de patripasionistas; en Oriente, a esos grupos se los conoció habitualmente como sabelianos.1

El nombre expresa la consecuencia que sus críticos extraían de la doctrina modalista: si Padre e Hijo no son personas realmente distintas, sino modos o manifestaciones de un único sujeto divino, entonces quien nace y muere como Hijo sería, en realidad, el Padre. La Enciclopedia Católica de 1913 caracteriza así el modalismo: sus partidarios exageraban la unidad divina hasta reducir al Padre y al Hijo a una sola persona, que aparecía en la tierra como Hijo.1

Origen doctrinal

El patripasionismo surgió en las controversias sobre la monarquía divina, es decir, la confesión de que Dios es uno. Algunos monarquianistas defendieron esa unidad de una manera que, según sus oponentes, borraba la distinción entre el Padre y el Hijo. El debate no consistía solo en decidir quién había padecido la cruz: afectaba también a la identidad de Jesucristo y a la comprensión cristiana de Dios.2,1

Entre los nombres asociados a estas controversias figuran Noeto, Epígono y Cleómenes. Hipólito de Roma atribuye a Noeto la enseñanza de que Cristo era el Padre mismo y de que el Padre había nacido, padecido y muerto. Según su relato, los presbíteros examinaron a Noeto y, tras una segunda comparecencia en la que defendió abiertamente su doctrina, lo expulsaron de la Iglesia. Este testimonio procede de un adversario de Noeto y refleja el lenguaje polémico de la controversia.3,1

La asociación de esos grupos con el patripasionismo no autoriza a atribuir idénticas posiciones a todos los monarquianistas ni a dar por segura cada reconstrucción histórica sobre sus dirigentes. La antigua Enciclopedia Católica recoge, por ejemplo, interpretaciones discutidas acerca de la relación entre Praxeas, Noeto, Epígono y Cleómenes.1

Desarrollo de la controversia

La disputa adquirió especial relieve en Roma y Cartago durante los siglos II y III. Tertuliano combatió a los monarquianistas en su tratado Contra Praxean. La expresión que les dirige -haber «puesto en fuga al Paráclito y crucificado al Padre»- resume la objeción central: al confundir al Padre con el Hijo, atribuían al Padre la pasión que la fe cristiana atribuye al Hijo encarnado.2

Hipólito también se opuso a la confusión entre ambas personas. Su obra Contra la herejía de Noeto presenta a los presbíteros como defensores de que el Hijo padeció y murió, resucitó y está junto al Padre. La crítica no negaba la unidad de Dios; rechazaba que esa unidad exigiera identificar personalmente al Padre con el Hijo.3

La controversia muestra que la doctrina cristiana debía mantener juntas dos afirmaciones: Dios es uno, y el Padre y el Hijo no son la misma persona. Una formulación que protegiera la unidad divina a costa de borrar la distinción personal distorsionaba, a juicio de sus críticos, la realidad de la encarnación y de la pasión.1,4

Enseñanza católica sobre la pasión de Cristo

La fe católica distingue entre quién es el sujeto que sufre y según qué naturaleza sufre. El sujeto de la pasión es el Hijo, la segunda persona de la Trinidad, que se hizo verdaderamente hombre. Padeció y murió en su humanidad, no porque la naturaleza divina, considerada en sí misma, sufriera o muriera.5,6

Esta precisión no separa a Jesús de la persona del Verbo: quien padece en la carne es verdaderamente el Verbo de Dios. La unión de la divinidad y la humanidad en Cristo permite atribuir al Hijo las acciones y sufrimientos propios de su naturaleza humana, sin convertir al Padre en el crucificado ni afirmar que la divinidad sea pasible por naturaleza.6

La fórmula «uno de la Trinidad padeció en la carne» expresa esta distinción. El sujeto que sufrió fue una persona divina -el Hijo-, pero sufrió según la carne que asumió. La fórmula no significa que padeciera la Trinidad entera ni que el Padre y el Hijo sean una sola persona.6

En el año 382, un texto doctrinal asociado al Concilio de Roma condenó la atribución del dolor de la cruz a Dios en cuanto naturaleza divina, en lugar de atribuirlo a la carne y al alma que el Hijo había asumido. La formulación preservaba la realidad de la pasión humana de Cristo y rechazaba que el Padre hubiera sufrido como tal.5

El sufrimiento de Dios y la compasión divina

El rechazo del patripasionismo no obliga a describir a Dios como indiferente ante el sufrimiento humano. La tradición cristiana puede hablar de la misericordia y la compasión de Dios sin afirmar que el Padre padeció físicamente la crucifixión o que la naturaleza divina quedó sometida al dolor.2,7

Orígenes, por ejemplo, empleó la expresión passio caritatis, «pasión de amor», para hablar de la compasión divina. Esta manera de expresarse no debe confundirse sin más con el patripasionismo: el problema de este último era identificar al Padre con el Hijo encarnado y atribuirle directamente la muerte en la cruz. La reflexión teológica posterior distingue entre el sufrimiento corporal de Cristo en su humanidad y el lenguaje analógico sobre el amor y la misericordia de Dios.7,5

Importancia teológica

El patripasionismo ocupa un lugar en la historia de la formulación trinitaria porque muestra las dificultades de expresar a la vez la unidad de Dios y la distinción entre sus personas. La Iglesia rechazó el modalismo por considerar que confundía al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo y que no hacía justicia a la identidad del Hijo encarnado.4,2

La respuesta cristiana no consiste en decir que el Padre sufrió la cruz ni en reducir a Cristo a un hombre separado del Verbo. Consiste en confesar que el Hijo eterno, distinto del Padre, asumió una naturaleza humana y padeció realmente en ella por la salvación humana. Así, la pasión pertenece verdaderamente a Cristo sin borrar la distinción entre las personas divinas.6,5

Citas y referencias

  1. Monarquianos, Enciclopedia Católica, Monarquianos (1913). 2 3 4 5 6 7
  2. B. El aspecto catafático: El pathos divino dentro del poder divino, Jean-Pierre Batut. ¿Sufre el Padre? , 5 (2003). 2 3 4 5
  3. Hipólito de Roma. Contra la herejía de Noeto, 1. 2
  4. A. Aranda. Misterio trinitario, misterio de amor, 30 (1984). 2
  5. B1. Primeras declaraciones de la tradición sobre el pathos divino, Jean-Pierre Batut. ¿Sufre el Padre? , 3 (2003). 2 3 4
  6. B2. El significado de la impasibilidad divina en los padres, Jean-Pierre Batut. ¿Sufre el Padre? , 4 (2003). 2 3 4
  7. Jean-Pierre Batut. ¿Sufre el Padre? , 2 (2003). 2
Modificado el 24 de septiembre de 2026 • FideScore™ 8.78 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/35gdjp27v

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