La paz como reconciliación con el Padre
El paz de Cristo comienza con la reconciliación con el Padre, lograda por medio del ministerio que Jesús confió a sus discípulos y que se proclama en la vida cristiana1. En el Padre Nuestro la petición de perdón está estrechamente ligada a la capacidad de perdonar a los demás, lo que abre la vía a la paz interpersonal1.
La paz como fruto del Reino de Dios
Jesús declara en las Bienaventuranzas: «Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios» (Mt 5,9)2, señalando que la paz es una señal del Reino y una participación en la misión salvadora del Mesías. El Antiguo Testamento también anticipa esta paz como shalom, la plenitud de la vida bajo la justicia divina3.
