La tradición católica identifica siete pecados capitales: orgullo, avaricia, envidia, ira, lujuria, gula y pereza (acedia),,. A cada uno de estos vicios se le opone una virtud específica, que es fundamental para la lucha espiritual,.
1. Orgullo (Superbia)
El orgullo es el amor excesivo por la propia excelencia. Es una desordenada complacencia en uno mismo, que lleva a la autoexaltación y a la falta de sumisión a Dios y a los superiores. Santo Tomás de Aquino, siguiendo a San Gregorio, lo considera la «reina de todos los vicios» porque impregna todos los demás vicios,. El orgullo puede manifestarse de diversas maneras, desde la atribución de los propios méritos a uno mismo en lugar de a Dios, hasta el deseo irrazonable de ser puesto por encima de los demás. Es la raíz de todos los vicios porque influye en todos los pecados mortales, ya que elegir bienes espirituales, corporales o materiales en contra de la razón aleja a uno de su fin último.
- Virtud opuesta: Humildad,. La humildad es la virtud que reconoce la propia pequeñez ante Dios y la dependencia de Él.
2. Avaricia (Avaritia / Codicia)
La avaricia (o codicia) es un deseo desordenado de bienes materiales, ya sea dinero o propiedades, y se refiere menos a su adquisición que a su posesión o acumulación. San Pablo la llama la «raíz de todos los males» (1 Timoteo 6). Si bien el deseo natural de adquirir y poseer bienes no es pecaminoso en sí mismo, la avaricia se convierte en pecado cuando se excede los límites de la razón y la justicia, o cuando se convierte en un fin en sí misma, interfiriendo con el deber hacia Dios y el prójimo.
- Virtud opuesta: Generosidad o Liberalidad,. La generosidad es la virtud de dar libremente y sin apego a los bienes materiales.
3. Envidia (Invidia)
La envidia es la tristeza por el bien ajeno y la alegría por el mal ajeno. Es un vicio que se opone a la caridad y puede llevar a la aversión hacia el prójimo. La envidia se manifiesta en el resentimiento por la felicidad de los demás y el deleite en su ruina o adversidad.
- Virtud opuesta: Amor fraterno o Caridad,. El amor fraterno es la virtud que nos impulsa a alegrarnos con los bienes de los demás y a desear su bien.
4. Ira (Ira)
La ira es una pasión feroz que afecta nuestra relación con Dios y con el prójimo. Es un deseo desordenado de venganza o de castigo, que puede llevar a la irritación constante del alma. La ira puede impedir la aceptación de la misericordia de Dios y la capacidad de dar misericordia a los demás.
5. Lujuria (Luxuria)
La lujuria es el deseo desordenado o la búsqueda de placer sexual por sí mismo, separado de los fines procreativo y unitivo del matrimonio. Es una de las concupiscencias de la carne que, si se le permite dominar la razón, lleva al pecado. La lujuria fija la atención del hombre en las cosas corporales de manera impetuosa, debilitando la operación intelectual y llevando a la ceguera de la mente.
6. Gula (Gula)
La gula es la indulgencia excesiva en la comida y la bebida, desafiando el orden que la razón prescribe para la necesidad y la moderación. Esta desordenación puede ocurrir de cinco maneras: comer o beber demasiado pronto, demasiado lujosamente, en exceso, con demasiada avidez o demasiado delicadamente. La gula es un pecado venial en general, a menos que cause daño a la salud o impida el cumplimiento de los deberes, o que se haga por el mero placer, excluyendo cualquier referencia al fin último.
- Virtud opuesta: Templanza o Abstinencia,. La templanza es la virtud que modera el apetito por los placeres sensibles, incluyendo la comida y la bebida.
7. Pereza (Acedia)
La pereza o acedia (del griego akedia, que significa «no importarme») es la tristeza o torpor ante un bien espiritual que uno debe lograr, especialmente el bien divino,. Es una forma de depresión espiritual causada por la laxitud en la práctica ascética, la disminución de la vigilancia y el descuido del corazón. La acedia lleva a una falta de entusiasmo y alegría en las cosas espirituales, haciendo que las prácticas virtuosas parezcan arduas y generando una inclinación hacia la autoindulgencia y el entretenimiento,. En su sentido más grave, la pereza es directamente opuesta a la caridad y puede ser un pecado mortal si implica un desafío a una obligación seria.
- Virtud opuesta: Diligencia,. La diligencia es la virtud que nos impulsa a esforzarnos en el cumplimiento de nuestros deberes espirituales y temporales con prontitud y celo.