Culpa
La culpa se entiende como la responsabilidad moral que recae sobre la persona que ha infringido la ley divina. El Catecismo señala que el pecado mortal «ataca el principio vital dentro de nosotros —la caridad— y requiere una nueva iniciativa de la misericordia de Dios y una conversión del corazón»3. La culpa, por tanto, implica conocimiento del pecado y la voluntad de arrepentirse.
Pena
En la tradición católica la pena es la sanción justa que acompaña al reconocimiento de la culpa. No se trata de un castigo arbitrario, sino de una medida que restaura el orden moral y abre camino a la reconciliación. El sacramento de la penitencia encarna esta pena, combinando contrición, confesión y satisfacción4,5.
