La disciplina penitencial ha experimentado una notable evolución a lo largo de la historia de la Iglesia.
Penitencia Antigua (Oriente y Occidente)
En los primeros siglos, la penitencia era a menudo pública y canónica, impuesta por concilios o obispos por ofensas graves como la apostasía, el asesinato y el adulterio,. Esta disciplina implicaba un período de exclusión de la comunión y la Misa, con los pecadores admitidos gradualmente a diferentes «estaciones» o clases de penitentes:
Flentes (llorones): Esperaban fuera de la iglesia.
Audientes (oyentes): Asistían al servicio divino hasta después de las lecturas y la homilía.
Prostrati (postrados): El obispo oraba sobre ellos mientras yacían postrados antes de excluirlos.
Consistentes (coherentes): Asistían a todo el servicio, pero no recibían la comunión.
Estos períodos podían durar de tres a quince años, dependiendo de la gravedad de los pecados. La disciplina romana era similar a la oriental, aunque no reconocía las «estaciones». La práctica de admitir a la penitencia solo una vez se mantuvo por más tiempo en Occidente. Después del siglo IV, esta disciplina se mitigó rápidamente y dejó de observarse.
Libros Penitenciales (Anglo-Sajones e Irlandeses)
A partir del siglo VII, surgió en las Iglesias anglosajonas e irlandesas un sistema penitencial que se plasmó en los llamados Libros Penitenciales (Libri Poenitentiales),. Estos libros detallaban las obras penitenciales impuestas al pecador para asegurar la reparación, y su duración en días, cuarentenas y años. Estas obras incluían ayunos rigurosos, postraciones, privaciones y también limosnas, oraciones y peregrinaciones.
La idea fundamental era la reparación proporcional a la gravedad de los pecados, como una especie de wergeld pagado a Dios y a la Iglesia. Estos libros también introdujeron la práctica de las redenciones penitenciales, que permitían sustituir las obras de penitencia impuestas por ejercicios más fáciles o de menor duración, a menudo a través de limosnas o la recitación de salmos. Esta práctica es un precursor de las indulgencias.
La influencia de estos libros penitenciales se extendió al continente europeo, donde fueron adoptados y gradualmente mitigados,.
Transformación y Desuso de la Penitencia Pública
En Occidente, la penitencia pública experimentó una transformación más gradual. La excomunión y el entredicho continuaron en uso. La realización de la penitencia se dejó en gran medida al celo del penitente, y se mostró una creciente clemencia al permitir la reconciliación antes de que se completara el tiempo prescrito. La práctica de conmutar la penitencia impuesta por otras obras de piedad como la oración y la limosna se hizo común. Finalmente, se hizo costumbre que la reconciliación siguiera inmediatamente a la confesión individual. Con estas modificaciones, el uso antiguo de la penitencia pública había desaparecido prácticamente a mediados del siglo XVI.
A pesar de estos cambios, la actitud penitencial sigue siendo un pilar de la vida cristiana, permeando todas las manifestaciones de culto y exigiendo un reconocimiento constante de los propios pecados y la necesidad de cambiar de vida.