El estallido del conflicto y sus repercusiones en los cristianos
El estallido de la guerra transformó fronteras y provocó la ocupación de territorios con poblaciones cristianas mixtas. En Galicia, la invasión rusa expulsó a obispos y clérigos, que fueron deportados a monasterios y, en algunos casos, encarcelados1. En los Balcanes, la alineación de Bulgaria con las Potencias Centrales generó persecuciones contra católicos y ortodoxos que eran percibidos como sospechosos de lealtades extranjeras2.
La situación en el Imperio Otomano
En el Imperio Otomano, la política de «turquificación» y la guerra contra los Aliados intensificaron la represión contra las minorías cristianas. El genocidio armenio, reconocido por el Papa Juan Pablo II y el Catholicos Karekin II como el primer genocidio del siglo XX, se desarrolló en plena guerra, con deportaciones masivas y asesinatos de armenios, sirios, caldeos, asirios y griegos3. El Papa Benedicto XV denunció estas atrocidades y solicitó ayuda internacional para los refugiados y huérfanos, estableciendo orfanatos y asistiendo a los perseguidos4.
