La situación de la Iglesia antes de 1789
Antes de la Revolución, la Iglesia católica gozaba de privilegios señoriales y de una estrecha alianza con la monarquía, conocida como la monarquía de derecho divino. Los bienes de la Iglesia constituían una parte importante del patrimonio nacional y los clérigos ocupaban cargos influyentes en la vida pública.
La Constitución Civil del Clero (1790)
El 12 de julio de 1790 la Asamblea Nacional aprobó la Constitución Civil del Clero, que pretendía someter al clero a la autoridad del Estado, ordenar la elección de obispos por voto popular y obligar a todos los religiosos a prestar juramento de fidelidad a la nueva Constitución. El Papa Pío VI denunció este acto como una hermosa herejía que violaba la unidad de la Iglesia y amenazaba la fe de los fieles1.
