La expresión Canon Romano procede del latín canon actionis, «canon de la acción». En la terminología litúrgica antigua, canon designaba la norma o forma estable de la plegaria eucarística romana. También recibió los nombres de prex, «plegaria», y actio, «acción litúrgica».1
La liturgia romana distinguió progresivamente entre el prefacio, que podía variar según el tiempo litúrgico o la celebración, y el Canon, entendido como el núcleo fijo de la plegaria eucarística. Esta separación terminológica acabó reservando la palabra canon para la parte de la plegaria situada después del prefacio.1
Tras la reforma litúrgica posterior al Concilio Vaticano II, el Misal Romano presentó varias plegarias eucarísticas. El antiguo Canon Romano pasó a identificarse oficialmente como Plegaria eucarística I, mientras que las nuevas plegarias recibieron los números II, III y IV.2




