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Plegaria eucarística IV

La plegaria eucarística IV es una de las cuatro plegarias eucarísticas principales del Misal Romano. Su rasgo más característico es la exposición ordenada y extensa de la historia de la salvación: desde la creación y la alianza hasta la obra de Jesucristo y la esperanza de su venida gloriosa. Esa amplitud da unidad a la plegaria y explica que tenga un prefacio propio, que no puede sustituirse por otro.1,2

Lords cup and Bread
Ver información de la imagenFruto de la vid y pan. , hacia 2013. Original, John Snyder, CC BY-SA 3.0 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombrePlegaria eucarística IV
CategoríaTérmino
DescripciónUna de las cuatro plegarias eucarísticas principales del Misal Romano, caracterizada por la exposición de la historia de la salvación
CaracterísticasTiene un prefacio propio que no admite sustitución y una visión unitaria del designio divino.
EstructuraDiálogo, prefacio, Santo, historia de la salvación, epíclesis, relato de la institución, memorial, ofrenda, intercesiones y doxología.
Fecha de Publicación1970
HistoriaIncorporada al Misal Romano de 1970 tras la reforma litúrgica, inspirada en la anáfora de san Basilio de la tradición alejandrina.
TemaEucaristía, Misal Romano, Historia de la salvación, Anáfora, Santo, Epíclesis, Memorial, Misterio pascual
TipoLiturgia, Plegaria eucarística
Uso LitúrgicoForma extensa de acción de gracias en la celebración eucarística; el sacerdote la preside y la asamblea participa con respuestas y aclamaciones.

Tabla de contenido

Lugar en la misa

La plegaria eucarística es el centro de la celebración eucarística. El sacerdote que preside la pronuncia en nombre de la asamblea, que participa mediante las respuestas y las aclamaciones. La plegaria IV sigue el esquema general de las plegarias eucarísticas romanas: comienza con el diálogo entre el celebrante y el pueblo, continúa con el prefacio y el Santo, y comprende la narración de la institución de la Eucaristía, la memoria del misterio pascual, la ofrenda, las intercesiones y la doxología final, a la que la asamblea responde con el «Amén».2,3

Su prefacio no admite sustitución. La razón litúrgica es que la plegaria forma una composición unitaria cuyo prefacio inicia el recorrido por la historia de la salvación y prepara los temas que desarrollará a continuación.1

Origen y composición

La plegaria IV pertenece al conjunto de plegarias incorporadas al Misal Romano de 1970 tras la reforma litúrgica. La tradición que la inspira es oriental: su composición guarda relación con la anáfora de san Basilio de la tradición alejandrina. Una anáfora es la gran oración de acción de gracias que, en las liturgias orientales, corresponde a la plegaria eucarística.4,2

El Misal Romano la presenta como una plegaria larga, apropiada para ofrecer una síntesis amplia de la historia salvífica. A diferencia de otras plegarias romanas que pueden emplear prefacios variables, su prefacio propio forma parte inseparable de su estructura.2,1

Estructura y contenido

Diálogo, prefacio y Santo

El diálogo inicial invita a la asamblea a elevar el corazón y a dar gracias a Dios. El prefacio se dirige al Padre santo, único Dios vivo y verdadero, anterior al tiempo y eterno. Proclama que Dios es fuente de la vida y creador del universo, y que colma de bendiciones a sus criaturas.1

La alabanza se extiende desde la creación hasta el culto celestial: innumerables ángeles contemplan la gloria de Dios y lo alaban sin cesar. La asamblea se une a ellos y, como voz de toda criatura, canta el Santo. Esta unión de la liturgia terrena con la alabanza celestial da paso a la parte siguiente de la plegaria.1,5

La historia de la salvación

Después del Santo, la plegaria recorre en síntesis la acción de Dios en favor de la humanidad. Comienza con la creación del ser humano, recuerda la caída y la alianza, y presenta la continuidad del designio divino mediante los profetas. Jesucristo aparece como la culminación de esa historia: su encarnación, su vida, su muerte y su resurrección manifiestan plenamente la obra salvadora de Dios.4

La narración no se limita a recordar acontecimientos pasados. Los presenta como etapas de un único designio que conduce a la salvación y al don del Espíritu, para que los fieles vivan para Dios. De este modo, la plegaria enlaza la creación, la historia de Israel y la obra de Cristo con la vida de la Iglesia.4

Epíclesis y relato de la institución

La plegaria incluye una epíclesis, es decir, una invocación al Espíritu Santo vinculada a la celebración eucarística. En su desarrollo, la historia de la salvación conduce a esa invocación y al relato de la última cena. La introducción a dicho relato evoca la hora en que Jesús iba a ser glorificado por el Padre y el amor con que amó a los suyos hasta el final.4,6

El relato recuerda que Jesús tomó el pan y el cáliz, dio gracias y los entregó a sus discípulos, pronunciando las palabras que mandan celebrar la Eucaristía en su memoria.6

Memorial, ofrenda e intercesiones

Tras el relato de la institución, la Iglesia proclama el memorial del misterio pascual. La plegaria IV menciona la muerte de Cristo, su descenso a los infiernos, su resurrección y su ascensión a la derecha del Padre; también dirige la mirada hacia su futura venida gloriosa. Así, el memorial reúne los acontecimientos ya cumplidos y la esperanza de la consumación futura.4

La plegaria expresa la ofrenda eucarística con una formulación propia: presenta ante Dios el cuerpo y la sangre de Cristo. A continuación, las intercesiones despliegan la oración de la Iglesia y la doxología concluye la plegaria con la glorificación de Dios, ratificada por el «Amén» de la asamblea.4,2

Rasgos teológicos

Una visión unitaria del designio divino

La plegaria IV propone una visión amplia y continua de la historia de la salvación. La creación, la alianza, la acción de los profetas y el misterio de Cristo no aparecen como elementos aislados, sino como momentos de un único designio de Dios. Su forma extensa permite que la comunidad contemple la Eucaristía dentro de ese horizonte.4,2

Alabanza de la creación y unión con los ángeles

El comienzo de la plegaria atribuye a Dios la existencia del universo y la vida de todas las criaturas. La asamblea no canta aislada: se une a las innumerables huestes angélicas y representa, en la alabanza, a toda la creación. El Santo expresa así la comunión entre la celebración de la Iglesia y la liturgia celestial.1,5

Cristo, centro de la historia

La plegaria presenta a Cristo como la plenitud de la historia salvífica. Su encarnación, su vida y su misterio pascual llevan a término la obra de Dios y abren a los fieles a la vida del Espíritu. La mención de su venida gloriosa prolonga esa perspectiva hacia el futuro: la Iglesia recuerda lo que Cristo ha realizado y espera su manifestación definitiva.4

Memoria y esperanza

La plegaria enlaza la memoria litúrgica con la esperanza cristiana. Recuerda la muerte y la resurrección del Señor, pero no presenta la historia como concluida: incluye la expectativa de su venida gloriosa. Por eso, el memorial eucarístico mira a la vez al acontecimiento pascual y a la plenitud futura.4

Uso litúrgico

La plegaria eucarística IV ofrece una forma especialmente extensa de acción de gracias, adecuada para una celebración en la que convenga desplegar la historia de la salvación como un conjunto. Su prefacio fijo forma parte de esa misma intención y no puede reemplazarse por otro.2,1

Al igual que en las demás plegarias eucarísticas, el sacerdote preside la oración y la asamblea participa mediante el diálogo inicial, el Santo, la aclamación memorial y el «Amén» final. Esa participación muestra que la plegaria, aunque la pronuncie el celebrante, pertenece a la acción litúrgica de toda la Iglesia.2

Citas y referencias

  1. Plegaria eucarística IV, Santa Sede. Misal Romano, 516 (2020). 2 3 4 5 6 7
  2. Pontifical Liturgical Institute. Handbook for Liturgical Studies: The Eucharist (Volume III), 167 (1999). 2 3 4 5 6 7 8
  3. Pontifical Liturgical Institute. Handbook for Liturgical Studies: The Eucharist (Volume III), 170 (1999).
  4. Otras oraciones eucarísticas añadidas desde 1970, Pontifical Liturgical Institute. Handbook for Liturgical Studies: The Eucharist (Volume III), 171 (1999). 2 3 4 5 6 7 8 9
  5. Pontifical Liturgical Institute. Handbook for Liturgical Studies: The Eucharist (Volume III), 168 (1999). 2
  6. Plegaria eucarística IV, Santa Sede. Misal Romano, 1235 (2020). 2
Modificado el 29 de septiembre de 2026 • FideScore™ 8.95 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/xxbs6qknq

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