Diálogo, prefacio y Santo
El diálogo inicial invita a la asamblea a elevar el corazón y a dar gracias a Dios. El prefacio se dirige al Padre santo, único Dios vivo y verdadero, anterior al tiempo y eterno. Proclama que Dios es fuente de la vida y creador del universo, y que colma de bendiciones a sus criaturas.
La alabanza se extiende desde la creación hasta el culto celestial: innumerables ángeles contemplan la gloria de Dios y lo alaban sin cesar. La asamblea se une a ellos y, como voz de toda criatura, canta el Santo. Esta unión de la liturgia terrena con la alabanza celestial da paso a la parte siguiente de la plegaria.,
La historia de la salvación
Después del Santo, la plegaria recorre en síntesis la acción de Dios en favor de la humanidad. Comienza con la creación del ser humano, recuerda la caída y la alianza, y presenta la continuidad del designio divino mediante los profetas. Jesucristo aparece como la culminación de esa historia: su encarnación, su vida, su muerte y su resurrección manifiestan plenamente la obra salvadora de Dios.
La narración no se limita a recordar acontecimientos pasados. Los presenta como etapas de un único designio que conduce a la salvación y al don del Espíritu, para que los fieles vivan para Dios. De este modo, la plegaria enlaza la creación, la historia de Israel y la obra de Cristo con la vida de la Iglesia.
Epíclesis y relato de la institución
La plegaria incluye una epíclesis, es decir, una invocación al Espíritu Santo vinculada a la celebración eucarística. En su desarrollo, la historia de la salvación conduce a esa invocación y al relato de la última cena. La introducción a dicho relato evoca la hora en que Jesús iba a ser glorificado por el Padre y el amor con que amó a los suyos hasta el final.,
El relato recuerda que Jesús tomó el pan y el cáliz, dio gracias y los entregó a sus discípulos, pronunciando las palabras que mandan celebrar la Eucaristía en su memoria.
Memorial, ofrenda e intercesiones
Tras el relato de la institución, la Iglesia proclama el memorial del misterio pascual. La plegaria IV menciona la muerte de Cristo, su descenso a los infiernos, su resurrección y su ascensión a la derecha del Padre; también dirige la mirada hacia su futura venida gloriosa. Así, el memorial reúne los acontecimientos ya cumplidos y la esperanza de la consumación futura.
La plegaria expresa la ofrenda eucarística con una formulación propia: presenta ante Dios el cuerpo y la sangre de Cristo. A continuación, las intercesiones despliegan la oración de la Iglesia y la doxología concluye la plegaria con la glorificación de Dios, ratificada por el «Amén» de la asamblea.,