El Misal Romano denomina estos formularios Plegaria eucarística de la reconciliación I y Plegaria eucarística de la reconciliación II. No constituyen un rito penitencial ni sustituyen al sacramento de la penitencia: son plegarias de la misa, centradas en la acción de gracias y en la celebración eucarística. Sus textos relacionan la reconciliación con la iniciativa misericordiosa de Dios y con la obra salvadora de Cristo.1,2
El Misal propone su uso, por ejemplo, en misas por la concordia, la reconciliación, la paz y la justicia; en celebraciones por la remisión de los pecados o por la caridad; en misas de la Santa Cruz, de la Santísima Eucaristía y de la Preciosísima Sangre de Jesucristo; y durante la Cuaresma. Cada plegaria cuenta con un prefacio propio, aunque también puede utilizarse con otros prefacios relacionados con la penitencia y la conversión, como los prefacios cuaresmales.1


