Orígenes primitivos
Los primeros cristianos ya expresaban una oración de agradecimiento al celebrar la Cena del Señor, tal como se recoge en los escritos de los Padres apostólicos y en la Summa Theologiae de Santo Tomás, que menciona la «palabra del Señor» que convierte el alimento en Cuerpo y Sangre1.
Desarrollo en la Iglesia primitiva
Con la organización eclesial, la liturgia tomó una forma más estructurada. Las primeras anáforas surgieron como oraciones de gratitud y petición que acompañaban la consagración, aunque algunos estudios señalan que la narrativa de la institución se añadió posteriormente para vincular el rito con las palabras de Cristo (cf. Anaphoras Without Institution Narrative)2.
Variaciones litúrgicas y ritos
Desde el rito romano hasta los ritos orientales, la plegaria eucarística mantiene elementos comunes —agradecimiento, epíclesis, petición, consagración y postludio— pero difiere en estilo y contenido textual. El General Instruction of the Roman Missal describe esta unidad esencial3, mientras que la Catecismo de la Iglesia Católica Ucraniana destaca la riqueza particular de los ritos greco‑católicos y bizantinos4.

