La Iglesia Católica afirma su derecho y obligación de participar en la vida social y política, no para ejercer poder político, sino para enseñar sobre los valores morales que deben moldear la vida pública1,7.
Distinción y Autonomía de la Iglesia y el Estado
La Iglesia reconoce y respeta la autonomía del Estado y su área específica de responsabilidad2,3. La distinción entre las esferas política y religiosa es un valor reconocido y parte de la herencia de la civilización contemporánea6.
Misión no política: La competencia de la Iglesia es de naturaleza religiosa y moral3. Su objetivo es la conversión de los corazones y las mentes para que las personas descubran la verdad de su humanidad2. La Iglesia no ofrece modelos de sociedad parciales o transitorios2 ni interviene en los modos de gobierno que los hombres se dan para las cosas temporales8.
Juicio ético: Si bien la Iglesia respeta la autonomía del Estado, se reserva la libertad de juzgar desde el punto de vista ético aquellas condiciones que promueven o, por el contrario, lesionan gravemente los derechos de las personas, la libertad civil y religiosa8.
Iluminar la conciencia: Cuando el Magisterio de la Iglesia interviene en asuntos sociales y políticos, su función propia es instruir e iluminar las conciencias de los fieles, especialmente de aquellos involucrados en la vida política, para que sus acciones sirvan siempre a la promoción integral de la persona humana y al bien común6. La Doctrina Social de la Iglesia no es una intrusión en el gobierno de los países, sino una cuestión del deber del laico católico de ser moralmente coherente6.
La Doctrina Social de la Iglesia: Un Marco Moral
La Doctrina Social de la Iglesia (DSI) es el conjunto de enseñanzas que la Iglesia ofrece para interpretar las realidades complejas de la existencia humana en sociedad a la luz de la fe y la tradición4. No es una ideología, sino que pertenece al campo de la teología moral4.
- No partidismo: La Iglesia está involucrada en el proceso político, pero no es partidista4. Su causa es la defensa de la vida y la dignidad humana y la protección de los débiles y vulnerables4. Los católicos deben ser guiados por sus convicciones morales más que por su apego a un partido político o grupo de interés1.

