De los cuadernillos al Pontifical medieval
Los primeros antecedentes conocidos no formaban un libro uniforme. Desde la segunda mitad del siglo IX circulaban cuadernillos (libelli) preparados para una celebración concreta, como una ordenación, la dedicación de una iglesia o los ritos de un sínodo. Con el tiempo, diversas recopilaciones reunieron esos materiales, pero sus contenidos y su orden variaban de una colección a otra.
Una etapa decisiva llegó con el Pontifical romano-germánico, compilado en el monasterio benedictino de San Albano, en Maguncia, entre 950 y 962. Reunía elementos procedentes de sacramentarios, libros de ceremonias y otras tradiciones litúrgicas. Incluía ritos de ordenación, consagraciones, bendiciones y celebraciones vinculadas tanto a la vida eclesial como a las instituciones de la época. Su influencia fue amplia y sirvió de base para desarrollos posteriores del Pontifical.,
A partir del siglo XI, diversas reformas impulsadas en Roma adaptaron las colecciones anteriores. El Pontifical romano del siglo XII eliminó algunos elementos considerados arcaicos o propios de contextos locales y simplificó parte de sus formularios. En el siglo XIII, la curia romana preparó nuevas versiones para responder a sus necesidades litúrgicas. Entre los libros que marcaron la evolución posterior destacó el Pontifical de Guillermo Durando, obispo de Mende, compilado entre 1293 y 1295. Su organización clara facilitó el uso y contribuyó a que influyera en las ediciones siguientes.,
Ediciones impresas y oficialización
La primera edición impresa del Pontificale Romanum apareció en 1485. La prepararon los maestros de ceremonias papales Agostino Patrizi Piccolomini y Johannes Burckard, a partir de una revisión del Pontifical de Durando. El trabajo suprimió materiales que ya no respondían a la práctica de la época, añadió indicaciones ceremoniales y reservó el volumen a los ritos propios del obispo.
El pontificado de Clemente VIII marcó un paso importante hacia la uniformidad. En 1595 se promulgó el Pontifical Romano para toda la Iglesia latina; la edición oficial apareció en 1596. La autoridad pontificia prohibió usar otras versiones o modificar el libro sin autorización. Más adelante, Urbano VIII y Benedicto XIV introdujeron revisiones y adiciones, y León XIII publicó una nueva edición típica en 1888.,
En 1962, la Acta Apostolicae Sedis anunció una edición típica revisada del Pontifical. La descripción de esa edición señala que su segunda parte incorporaba ritos de consagración y bendición -entre ellos los de iglesias, altares, cementerios y campanas- y que buscaba una presentación más ordenada y una participación más fácil de los fieles. También indicaba la revisión de los cantos gregorianos conforme a los manuscritos.